De lo local a lo global

En la década pasada se popularizó la frase “Pensar globalmente, actuar localmente”, en la que se animaba a pensar en términos de conciencia global y actuar a pequeña escala con la intención de que las pequeñas acciones, sumadas, generaran un impacto global. Pues bien, a mi entender la revolución de Internet ha cambiado esta filosofía, yo más bien hablaría de “Pensar localmente, actuar globalmente”. Estamos en una época en la que coinciden en el tiempo y en el espacio actitudes individualistas y actitudes colectivas y con esta afirmación ambas tienen cabida gracias a las nuevas tecnologías. Personalmente conozco y reconozco a mi vecino, a mi compañero de trabajo, al que está a mi lado o frente a mí, si pienso localmente estoy acercándome a las necesidades de mi semejante e Internet me permite actuar globalmente, llevar una situación o un evento a la globosfera, que al fin y al cabo es globalizar un hecho local. Pensemos pues en un destino, podemos pensar en las necesidades de desarrollo del mismo y actuar a nivel mundial para dar a conocer el destino y compartir esas necesidades, generando sinergias sin frontera alguna. Pero también podemos pensar en un problema, es una comunidad o una persona que necesita ayuda, podemos pensar en ésta localmente pero ayudarla a nivel global difundiendo su caso y buscando ayuda. Por tanto démosle la vuelta a la pseudofilantropía del pensamiento global y bajemos a la realidad de la acción global para una verdadera transformación en lo local, en definitiva, para una “transformación por acción”.