La geografía profesional y el coronavirus

Hace unas semanas Gonzalo Prieto, de Geografía Infinita, me hizo llegar unas cuestiones relacionadas con la geografía profesional y el Covid-19 para unos artículos que iba a escribir. Parte de mis declaraciones aparecen en estos magníficos artículos junto a grandes geógrafos profesionales: el primero hablaba de “La geografía ante la crisis del coronavirus y el desconfinamiento” y el segundo ahondaba en la pregunta de ¿Una repoblación de la España vaciada tras el coronavirus?.

Le pedí permiso a Gonzalo para publicar el material en bruto de mi entrevista por si fuera de interés y el resultado lo comparto a continuación, agradeciéndole de nuevo el contar conmigo para estas cuestiones y todo el material tremendamente interesante de Geografía Infinita:

¿Crees que la figura profesional del geógrafo está siendo útil y reconocida en esta crisis?

Bueno, no más que anteriormente, es decir, el geógrafo tiene que ser proactivo y “venderse” el mismo, no esperar un reconocimiento social, así que, en este caso, sí se reconoce en la medida en que cada profesional indica que es geógrafo y lo que aporta en esta crisis. Y, desde luego, está siendo muy útil, sin la componente espacial no se puede entender esta crisis, sólo hay que ver que prácticamente todo lo que sale del Covid-19 lleva explícita o implícitamente un mapa para analizarlo y explicarlo.

¿De qué manera están aportando los profesionales de la Geografía durante esta crisis?

Mucho, muchísimo. Sin duda alguna esta crisis es una lección de geografía impresionante: una emergencia global (riesgos) que afecta a todos los países pero de distinta forma, cómo se gestiona (gobernanza), la clave en la movilidad, cómo afecta al mercado de trabajo y la economía, a qué sectores de población afecta más o menos, si los colectivos desfavorecidos tienen un impacto mayor, la relación con el cambio climático, la nueva educación, el teletrabajo, la gestión de recursos humanos, el suministro de recursos sanitarios, el comercio internacional, la geopolítica, etc. Y todo ello poniendo como foco el problema de la escala geográfica (desde la expansión de la pandemia, hasta la gestión de la desescalada), de lo global a lo local y viceversa y visualizándolo en mapa de todo tipo alimentados por datos geográficos obtenidos, algunos, a través de aplicaciones móviles geolocalizadas (y la gestión de la seguridad y la privacidad que ello acarrea). En fin, TODO ES GEOGRAFÍA, todo lo que he nombrado es la crisis y todo se estudia en la carrera de geografía, no sólo por separado, sino de forma holística. Los profesionales de la geografía somos los encargados de poner estos conocimientos al servicio de la sociedad para confrontar esta crisis.

¿Que papel juegan los SIG durante la crisis y después de la misma?

Es una herramienta esencial, aunque lo que se ven son mapas (algunos fascinantes, otros horripilantes) lo que hay detrás son capas de información superpuestas e interrelacionadas, es decir un SIG. Incluso en los modelos de Inteligencia Artificial se incorporan variables espaciales que permitan predecir el dónde. Otra cosa es que el GIS es de alguna forma un “comodity”, es decir, ya no hace falta estar diciendo que es la herramienta que hay detrás, al igual que cuando hablamos de gráficos no hace falta contar que detrás hay estadística. Son una realidad y una herramienta imprescindible para entender un mundo complejo como el actual.

¿Esta situación puede ser una oportunidad para la geografía?

Si me permites ser algo altivo puede ser una oportunidad para la sociedad que la geografía aporte sus soluciones. El problema de la geografía no es su función como ciencia, que está claramente demostrada y aceptada, sino su visualización en la sociedad y eso tiene un problema de tamaño (somos poca masa crítica) y otro de comunicación (no hay mentalidad de marketing). Si que es verdad que en algunas redes sociales como Twitter o Linkedin se ven cada vez más geógrafos que se dejan ver y es muy bueno, la geografía informal se está consolidando, también algunos organismos y universidades muestran sus capacidades en esta crisis, pero al final hay que llegar a los tomadores de decisiones para que sea visible nuestro trabajo.

¿Puede esta situación revertir algunas tendencias como la de la aglomeración urbana de la población?

Todos indica que si, pero mi intuición y cierto pesimismo existencial me dice que no. Es decir, dicen que la gente volverá a entornos rurales, que seremos más sostenibles, usaremos más la bici y comeremos comida sana…pero me parece más bien una burbuja de marketing (es como lo de la España vaciada, que se va a seguir vaciando por muchos planes e inversiones que se hagan). En primer lugar sólo lo sabremos con datos y con cierta distancia temporal, pero tenemos poco memoria colectiva e, igual que ahora la gente en Fase 1 parece que se le ha olvidado lo que hemos pasado, luego todo seguirá más o menos igual a nivel macro. No creo que esto haga que la gente salga de las aglomeraciones urbanas, en todo caso buscarán un chalet con piscina, igual que se seguirá despilfarrando dinero público, simplemente cambiará de manos y llevará una nueva campaña de marketing detrás.  Las dinámicas espaciales son muy fuertes y requieren de tiempo y, en este caso, tengo un punto determinista: hay cosas que transcienden al ser humano y la naturaleza, si algo tiene, son ciclos. En este caso estamos en un ciclo de aglomeración urbana y le sucederá otro contrario que lo equilibre, pero no sabemos cuándo ni dónde.

“SIG Revolution: ordenación del territorio, urbanismo y paisaje”, es un nuevo libro publicado por la Editorial Síntesis y coordinado por Rafael R. Termes, profesor en el departamento de Urbanismo de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) en el que tengo el honor de participar con un capítulo sobre “SIG y geolocalización online”.

En primer lugar quiero agradecer a Rafa Termes y a Alfonso Moya el haber confiando en mi desde hace años en la promoción online del “Máster en Sistemas de Información Geográfica aplicados a la Ordenación del Territorio, el Urbanismo y el paisaje, que ha derivado en que me permitieran aportar un capítulo a este libro junto a grandes profesionales.

Presentación de SIG Revolution

Bajo mi punto de vista existe mucha bibliografía sobre los Sistemas de Información Geográfica, pero en este libro hay un excelente compendio que resumen muy bien las posibilidades de esta herramientas en todos los ámbitos. A la rigurosidad de un trabajo científico elaborado y coordinado desde la Universidad, se une dos partes más con aplicaciones y casos prácticos, lo que hace que sea muy útil. Además, está actualizado con nuevas herramientas y conceptos para comprender cómo evoluciona su uso en estos tiempos tan dinámicos y cambiantes.La mejor forma de introducir el libro es compartiendo las palabras de Rafa Termes:

“Posiblemente nunca hubiéramos pensado que seríamos capaces de cartografiar algo tan dinámico y concreto como el vuelo de las gaviotas en su migración anual desde los fríos inviernos del mar del Norte a las cálidas costas de África. Más difícil sería afirmar que seríamos capaces de visualizar, en función del tiempo, las distintas trayectorias que las colonias describen en su viaje estacional. Sin embargo, la atractiva cartografía que da portada a este libro, precisamente muestra estos mapas. En un proyecto donde han colaborado el Flanders Marine Institute (VLIZ), la Ghent University (UGent), la University of Antwerp junto con el Research Institute for Nature and Forest (INBO), se ha podido poner en práctica un sistema de seguimiento GPS gracias a la experiencia acumulada de 15 años en el estudio de los patrones y hábitos de movilidad de estas aves. Dicho sistema ha permitido, además, eliminar el sesgo que hasta ahora existía en la identificación basada en la percepción visual de voluntarios. Estos mapas son un ejemplo más de cómo los datos específicos y la información en general constituyen una parte fundamental de nuestra vida diaria.”

SIG y geolocalización online

A continuación comparto la introducción a mi capítulo para mostrar de qué hablo y cómo reflexiono sobre la relación entre los SIG y la geolocalización online:

En los años noventa, solo los científicos y profesionales podían usar los Sistemas de Información Geográfica (en adelante SIG) por el grado de conocimiento que requerían, así como su coste, lo que limitaba el acceso a ciertos grupos. En cambio, hoy en día, cualquier persona, con un mínimo de conocimientos, puede hacer un mapa online en la nube a un coste económico prácticamente nulo.

Este cambio tiene que ver con el desarrollo de la ciencia geográfica, que ha evolucionado en los últimos años alrededor de la geografía global y de la nueva geografía, aglutinando una serie de enfoques como la geografía automatizada (Edin, 2014), la geografía colaborativa (Ruiz i Almar, 2010), cibergeografía (Barbachán, 2009), geografía virtual (Hudson-Smith et al., 2009), geografía voluntaria (Bosque Sendra, 2015) o geoinformática (Buzai, 2014b).

Por tanto, tal y como indica este último autor, coexisten dos enfoques: una geografía global desde la difusión científica y una nueva geografía o neogeografía desde la difusión social. Tradicionalmente, los SIG han pertenecido a esta geografía global y automatizada, pero, tras la aparición de internet y la web 2.0., es posible el desarrollo de SIG online por parte de cualquier usuario de la globosfera, en lo que se ha venido a denominar la neogeografía, con un claro componente social.

Este cambio entre los SIG tradicionales y los SIG online han hecho que el concepto de geolocalización tradicional, como la representación de un objeto o persona en unas coordenadas espaciales, se haya vuelto más complejo y con más posibilidades de desarrollo cuando se habla de geolocalización online, que permite conectar el mundo físico y el mundo digital en internet a través de ciertas herramientas.

Así pues, el presente texto se enmarca dentro del enfoque de la geografía global, en tanto que trabaja desde el impacto científico de esta ciencia, muy vinculado con las nuevas tecnologías, y de la nueva geografía, ya que las herramientas de estudio implican el conocimiento del impacto social y tienen que ver directamente con la capacidad de los ciudadanos de generar y compartir información geográfica.

A continuación, se analiza la importancia que tiene la geolocalización online en la etapa actual de los SIG, como la herramienta que permite la localización de la información geográfica en internet y que, a su vez, genera datos para su consumo por parte de los usuarios.

Resumen del libro

Os dejo un resumen del libro con el índice, los autores y uno de los capítulos que ha puesto a disposición la Editorial Síntesis, de forma gratuita, a modo de ejemplo:

Hace unos meses contactaron conmigo desde la Revista Mapping, en la que tengo el honor de ser miembro de su consejo de redacción, porque estaban preparando un especial para conmemorar su número 2000 y estaban pidiendo a profesionales de diversas disciplinas que “hicieran una visión, desde su punto de vista y campo profesional, de donde estábamos hace 20 años, donde estamos ahora y donde estaremos posiblemente , bajo su punto de vista, los próximos 20 años”. Para ello pensé en realizar un breve recorrido cronológico por mi desarrollo como geógrafo y el de la propia geografía en su contexto temporal.

Ayer se publicó dicho número, el  Especial Mapping 200, Vol. 29 Núm. 200 (2020): MARZO-JUNIO 2020 que está disponible para su descarga en la propia web de Revista Mapping de forma totalmente gratuita, en conjunto o, por separado, cada uno de los 50 profesionales que han escrito, entre los que se encuentran buenos amigos como Jorge del Río (Orbemapa) o Antonio Prieto, entre otros, así como parte de la comunidad Geobloggers. Una gran oportunidad para tener una visión del estado actual de las Ciencias de la Tierra y de hacia dónde pueden avanzar.

Agradecer a Marta y Miguel Ángel que siempre me tengan en cuenta para estas iniciativas y, sobre todo, su generosidad a la hora de compartir información que considero muy relevante hoy en día para comprender lo que está sucediendo en este apasionante mundo de los mapas (y, por ende, a Juan Toro y Roberto Matellanes por ponerle sentido del humor y rigurosidad).

A continuación comparto mi artículo original y el texto del mismo:

Geografía 2020

Año 2020. Crisis del Covid-19. La geografía sigue siendo tan esencial como invisible en muchos ámbitos de la sociedad. El mundo ha cambiado y la geografía con él. De repente, los mapas lo invaden todo como forma de intentar ver qué sucede, alimentados por datos geolocalizados por todo el planeta. La geografía adquiere una importancia enorme, aunque siempre ha estado ahí, es ahora cuando aparece en los medios y es que, uno de los principales problemas de esta ciencia ha sido ese, aparecer, tener visibilidad, lo que implica reconocimiento: lo que no se comunica no existe.

LA GEOGRAFÍA EN EL FINAL DE UNA ERA: AÑO 1990

Hace 30 años comenzaba a perfilar lo que quería estudiar en la Universidad y valoraba muy seriamente la geografía, tras pensar también en filosofía y sociología. Al final me decanté por la geografía y fue una gran decisión, ya que, años después, se convirtió en mi profesión y en mi pasión. Cuando acabé la carrera, me dijeron que muy pocos podían trabajar profesionalmente como geógrafos mas allá de la educación en cualquier de sus vertientes, pero nunca he dejado de hacerlo. Entonces el mundo estaba lleno de ordena- dores personales, los móviles comenzaban a aparecer en escena, la tecnología ya estaba en la empresa y se imponía cada vez más en los hogares y en las personas. La formación seguía siendo muy similar a la del siglo pasado, con clases presenciales y conferencias magistrales. No había demasiados turistas en nuestras ciudades y los estudiantes erasmus comenzaban a verse con más asiduidad. La geografía profesional luchaba por hacerse un hueco en la sociedad poco a poco, conscientes de que constituíamos una masa critica muy pequeña, pero uniéndonos para defender nuestros derechos y comunicar nuestras aportaciones a la sociedad.

LA GEOGRAFÍA AL COMIENZO UNA NUEVA ERA: AÑO 2000

Hace 20 años, ya llevaba unos años ejerciendo de geógrafo profesional y como activista en el recién crea- do Colegio Profesional de Geógrafos con mi número 0147. Tras superar el supuesto apocalipsis informático del año 2000 que nunca llegó, entrábamos de lleno en una nueva era, con Internet como líder de la «Era de la Información» y enarbolando la bandera de las Nuevas Tecnologías en este nuevo campo de juego de al aldea global. Desde entonces, las cosas han sucedido con gran celeridad, tras el Internet de las páginas web, unidireccional (web 1.0.), llegó el de los blogs y las redes sociales (web 2.0.), bidireccional y conversacional, hasta llegar al de la inteligencia artificial (¿web 3.0.?), automatizado y conectado. Fue el comienzo de una era de Internet que ha tenido y tendrá un impacto profundo en la historia de la humanidad y donde la geotecnología se convertirá en una de las industrias más potentes del mundo. Hay que tener claro que estamos al comienzo de esta era y las generaciones futuras dispondrán de la suficiente perspectiva histórica como para valorar dicho impacto.

LA GEOGRAFÍA EN RED: AÑO 2010

Hace 10 años empecé a aparecer por las redes sociales, abrí un perfil de Twitter, un blog y comencé a desarrollar lo que sería mi marca personal, siempre con la geografía como bandera y realizando una labor divulgativa y comunicativa que me ha permitido acercarme y conversar con cientos de geógrafos del planeta, incorporando términos como geocomunicación, geografía informal y emprendedurismo. Estos diez últimos años he combinado mi labor como profesor asociado en la Universitat de València (que finalizó el pasado 2019) con la de consultor con diversos proyectos propios (actualmente en Play&go experience). Eso me ha hecho tener cierta equidistancia entre ambos mundos: aportar a la empresa el método científico, tan necesario, de la Universidad y, a ésta, el pragmatismo y marketing de la empresa privada aunque, he de reconocer, que es complejo nadar entre dos mundos en ocasiones tan separados por barreras invisibles.

LA GEOGRAFÍA EN EL CONTEXTO ACTUAL: AÑO 2020

Visto con la distancia que ofrece el presente, durante estos 30 años la geografía informal y la neogeografía (social) han avanzado enormemente como un complemento a la geografía académica y científica y, ambas, han evolucionado de forma divergente. La geografía sigue siendo una ciencia, pero depende desde dónde se analice su grado de evolución o disrupción es distinto. El problema no es que en la Universidad no se den contenidos aplicados al mundo empresarial, ni que en la em- presa se usen metodologías poco científicas, no es que la gente siga más los blogs que los artículos científicos, no es que Google indexe más que la más grande de las revistas, sino que no haya un análisis conjunto de todo ello. La vida es poliédrica, con muchas caras, visiones y percepciones y, por tanto, para acercarnos a la realidad e intentar objetivarla lo más posible, hemos de integrar to- das las visiones porque ninguna es la correcta y todas lo son integradas y complementadas. Al mismo tiempo, las profesiones se están desdibujando y la transversalidad en las ciencias es más necesaria que nunca: hoy en día un mapa lo hace igualmente un geomático o topógrafo, que un geógrafo, pero también un biólogo, un arquitecto, un periodista o una ciudadano con inquietudes. La riqueza viene dada por la integración de las Ciencias de la Tierra sin importar tanto etiquetas profesionales como hechos funcionales, no importa tanto el idear como el hacer, como se suele decir: no existe la profesión del futuro, sino el profesional del futuro.

LA GEOGRAFÍA DEL FUTURO: AÑO 2050

¿Y dentro de 30 años?. Si hoy en día el mundo no se parece mucho al de hace treinta años en muchos aspectos, el mundo de dentro de otros tantos años será muy distinto, ya que los cambios se aceleran de forma geométrica, multiplicados de forma exponencial e impactando de lleno en la sociedad. Estamos a las puertas de la 5a Revolución Industrial y en plena Crisis del Covid-19, que marcará un antes y un después en la historia de la humanidad y en el que los datos se han afianzado como la nueva energía que mueve el mundo, si se me permite el símil ni se crean ni se destruyen, sólo se transforman y todo se convierte en datos: somos los datos que generamos.

Recientemente se ha publicado una conferencia que di en el TEDxUPValència en la que, precisamente, me preguntaba «¿La geografía del futuro depende de la tecnología?». Y en ésta me planteaba que, si queremos saber cómo será el futuro de la geografía, debíamos imaginar cómo sería la geografía del futuro. Para ello exploraba 10 tecnologías: datos geolocalizados, localización Inteligente, Inteligencia Artificial, blockchain, Internet de las Cosas, 5G, realidad aumentada, realidad virtual, robots, chatbots. La respuesta a la pregunta de cuál será la geografía del futuro que daba es que la base de la geografía sigue siendo la misma: los ríos, las montañas y los países, nuestro querido planeta tierra, pero el futuro de la geografía dependerá del equilibrio entre lo físico y lo digital, entre personas y robots, entre emociones y algoritmos.

Me gustaría acabar esta reflexión precisamente con la frase que cerraba mi conferencia y que resume muy bien la evolución de mi querida profesión: la tecnología dice que estamos hechos de bits, pero la geografía nos dice que estamos hechos de lugares.