El pasado

Según la Wikipedia “El geomarketing es una disciplina que aporta información para la toma de decisiones de negocio apoyadas en el modelado de variables georreferenciadas”. Es un concepto que, de alguna forma, se ha puesto de moda en los últimos años y, sobre todo, gracias a la aparición de Internet. Quizás por eso leemos en ocasiones afirmaciones tan poco fundadas e imprecisas como que “El GeoMarketing vió la luz en el año 2000 con la creación de “Google Adwords”, nada más lejos de la realidad (no enlazo la fuente original por vergüenza ajena).

Y es que el Geomarketing comenzó hace mucho tiempo. Algunos hablan de que el primer análisis se hizo en 1854 y que podemos conocer a través de la historia de John Snow (no confundir con el personaje de Juego de Tronos). Os invito a leer el enlace donde cuenta cómo se logró mejorar la vida de la población de Londres gracias a situar unas variables sobre un mapa, identificar hechos objetivos y tomar las consecuentes decisiones. Por tanto, nada que ver con la mercadotecnia, tal y como se suele identificar hoy en día, sino que nació desde el ámbito de la medicina y, en todo caso, del urbanismo.

De este modo, simplificando el término, podríamos decir que el uso de la variable espacial para analizar un entorno y tomar decisiones con datos objetivos. Por tanto, bajo mi punto de vista, el geomarketing va mucho más allá de los estudios de mercado y de expansión de los negocios, pudiendo aplicarse a muchos más sectores y actividades.

Sin ánimo de ser muy científico, si me gustaría establecer una breve cronología, ya que para saber hacia dónde va es necesario saber de dónde viene. No lo divido en etapas propiamente, sino en algunos hechos que considero relevantes para entender cómo hemos llegado a la situación actual.

  • Aunque ya hay estudios durante todo el siglo XX, sobre todo vinculado al desarrollo de la geografía y la variable espacial, es en los años noventa cuando se empieza a trabajar y a hablar más de geomarketing. Al tratarse de una disciplina que exige la combinación de diversas variables sobre un ámbito espacial, su crecimiento va unido al desarrollo de los Sistemas de Información Geográfica.
  • En el año 1997 Internet se abre a toda la sociedad, lo que provoca un cambio decisivo que acabará afectando a todas las facetas de la sociedad y, desde luego, al geomarketing.
  • Posteriormente, a partir del año 2005, la aparición de Google Earth y Google Maps volvió a revolucionar el geomarketing, ya que hizo que la cartografía online fuera accesible a todo el mundo y se convirtiera en un standard, popularizó los mapas online. Además aparecerían mapas libres como OpenStreetMap y comenzarían a popularizarse las Infraestructura de Datos Espaciales. También las redes sociales y el uso del móvil han multiplicado las posibilidades de desarrollo del geomarketing.
  • En los últimos años, la explosión de la industria geoespacial, vinculado con el cambio de modelo empresarial con la aparición de las startups, lleva a un nuevo cambio en el geomarketing, que en ocasiones transforma su nombre por el de location intelligence, aunque no es lo mismo, pero la sociedad lo identifica como similar.

El presente

La palabra geomarketing ofrece 2.220.000 resultados en el buscador Google, mientras que si realizamos la búsqueda en Google Scholar tenemos 5.520 referencias de libros y artículos científicos, lo que indica que es un término muy buscado en Internet, pero también muy trabajado desde las disciplinas científicas.

Por otra parte. analizando la evolución del término en Google Trends a nivel mundial se observa un descenso paulatino, en cambio, en España, se mantiene en equilibrio con algún repunte positivo puntual.

Existen otros términos que, si bien no son sinónimos, son similares, tales como localización inteligente, geolocalización o geoespacial. En el último año esta palabra ha tenido un repunte muy importante, por encima del resto de términos.

Así pues, nos encontramos en un escenario muy propicio para el desarrollo del geomarketing. Llegados a este punto, quizás sea necesario puntualizar algunos aspectos que puedan resultar útiles a las organizaciones a la hora de desarrollar estrategias espaciales:

  1. Geomarketing se escribe con G de Google. Aprovecha todos los recursos que ofrece esta empresa, desde Google Earth  hasta Google Maps, pasando por Google Street View, Google Views, Google 360 y Google My Business
  2. Geomarketing en la nube: aprovecha todas las posibilidades de mapas online disponibles, desde las privadas (Google, Carto, Arcgis, Mapbox, Here, etc), hasta las públicas de las Infraestructuras de Datos Espaciales (IDEs) o las colaborativas como OpenStreetMap (OSM) y haz mapas con QGIS o GVSig.
  3. Geomarketing es reputación: la reputación online de las organizaciones es esencial, las personas opinan sobre los lugares e influyen en futuros clientes, convirtiéndose en prescriptores
  4. Geomarketing es conocimiento: no se trata de saber programar sino de saber qué programar, no se trata de hacer mapas muy visuales, sino mapas muy sintéticos.
  5. Geomarketing no son mapas: se trata de una forma de análisis espacial y la mejor forma de visualizarlo es un mapa, pero lo esencial es el análisis previo, el mapa es simplemente el resultado simplificado para su comprensión.
  6. Geomarketing son datos: se trata de analizar variables que tienen un componente espacial, por tanto, la geolocalización ofrece un valor añadido a los datos, que se convierten en la moneda de cambio de la geotecnología.

Hoy en día, la mayoría de los estudios superiores de temática SIG incluyen asignaturas de geomarketing, como por ejemplo la de “Geomarketing, geocodificación, zonas de influencia y potencial de mercado”, que se da en el “Máster en Sistemas de Información Geográfica aplicados a la ordenación del territorio, el urbanismo y el paisaje” de la Universitat Politècnica de València (UPV)

El futuro

Analizando el documento sobre las principales tendencias en tecnología geoespacial para 2019, podemos identificar los aspectos más relevantes de esta tecnología. Teniendo en cuenta que el geomarketing utiliza las herramientas geoespaciales para su desarrollo, podemos hacer un análisis de dichas tendencias y cómo van a afectar a esta disciplina:

  • Miniaturización de sensores: el geomarketing requerirá de sensores que recojan la información espacial a tiempo real.
  • Disponibilidad perfecta de datos de observación de la Tierra: los satélites ofrecerán datos cada vez más precisos y el geomarketing deberá estar conectado con éstos para disponer de dichos datos.
  • Inteligencia artificial Geoespacial o geo.ai: el geomarketing se unirá a la inteligencia artificial como desarrollo natural, de hecho se basa en transformar datos en información y ésta en conocimiento, sólo que sus capacidad se multiplicarán exponencialmente.
  • BIM: hasta ahora el geomarketing trabajaba a en la máxima escala de distrito, gracias al BIM se incorporarán análisis del interior de los edificios y de los perfiles de las personas que habitan en los mismos.
  • Vehículos autónomos: el geomarketing y la movilidad van unidos y las rutas a seguir por los vehículos autónomos se planificarán mediante técnicas de geomarketing.
  • Mapeo como servicio: los mapas dejan de ser un producto e igual le pasará al geomarketing, que se transforma en un servicio que será consumido de forma puntual para cosas concretas.
  • Ciudades inteligentes: la conexión entre personas, objetos y territorio en las ciudades requerirá de una visión espacial y el conocimiento desarrollado se dará a través del geomarketing.
  • Drones: los drones serán las herramientas más flexibles del geomarketing a la hora de obtener datos a tiempo real, filtrarlos a través de avanzados Sistemas de Información Geográfica y utilizados para mejorar la eficiencia y reducir la incertidumbre de los proyectos.

En definitiva, el geomarketing es una técnica consolidada hace más de 30 años que goza de muy buena salud, se ha renovado con el desarrollo de la tecnología geoespacial y será un elemento clave en el desarrollo de las organizaciones y los territorios, ya que, parafraseando a Alicia en el País de las maravillas: “si no sabes dónde vas, poco importa el camino que tomes”, por tanto, lo importante no es el camino, sino saber donde uno quiere ir, poner el foco en un objetivo concreto y medible. Conocimiento y geolocalización, eso es geomarketing.

Os comparto la ponencia “La geografía como profesión al servicio de las sociedades del futuro” que he dado en la Jornada conmemorativa: “Pasado, presente y futuro de nuestra profesión” con motivo de la celebración del 20 aniversario de la ley de creación del Colegio de Geógrafos de España. Una iniciativa de la Delegación Territorial de la Comunidad Valenciana. Celebrada este Viernes 13 de septiembre de 2019
Sede de la Universidad de Alicante (Alicante, España)

Un geógrafo nunca deja de enseñar y de aprender, la curiosidad es la clave de la ciencia, el querer conocer y yo, como geógrafo, tengo la suerte de poder enseñar e intentar fomentar dicha curiosidad sobre la relación entre el ser humano y su entorno, al tiempo que no dejo de aprender y estudiar día a día.

Cuando empecé a escribir este post estaba sentado en la mesa de una de las aulas de la Universitat de València en la que he dado clases durante 9 años. Por aquel entonces dejé un puesto (no fijo, pero renovable anualmente) en un ayuntamiento como Agente de Empleo y Desarrollo Local, para venir a dar clase por una cuarta parte de mi nómina y en ningún momento me he arrepentido.

En realidad he sido profesor toda mi vida, mis padres lo son ambos y de pequeño siempre me decían “¿de mayor serás profesor no?” y yo decía que no, que jamás, pero con 22 años y recién acabada la carrera surgió la oportunidad de dar clases en unas Aulas de la 3ª edad (ahora Universidad de la Experiencia, que es lo mismo, pero con eufemismos y palabras políticamente correctas) y, desde entonces, no he parado de enseñar.

Además de dar clases, siempre he compatibilizado mi tarea con la de geógrafo y consultor, eso tiene la parte positiva de tener dos visiones complementarias: en la Universidad aportaba mi experiencia y practicidad empresarial y en el mercado aportaba las metodologías y el método científico de la academia. Pero también es verdad que me ha implicado un doble esfuerzo, dos trabajos al mismo tiempo.

La Universidad es otro mundo y no lo digo en sentido negativo ni positivo, sino objetivo, es otro mundo. Es una organización que se rige unas reglas específicas y que es necesario conocer. Quizás por ello, desde fuera, ofrezca una percepción distorsionada: entre la gente que se deja deslumbrar por la marca como si fuéramos dioses, hasta la gente que la desprecia como arcaica como si fuéramos demonios. Ni lo uno ni lo otro, o ambas cosas, pero en el equilibrio está todo.

Tener un puesto fijo en la Universidad no es fácil (como en otros tantos sitios), yo he estado 9 años de profesor asociado, estos últimos cobrando 356,83 € y pagando como cuota de autónomo (imprescindible para ser asociado) 364,22 €. Aunque si bien es cierto que no es mi única actividad, podría decirse que pago 7,39€ por trabajar en la Universidad lo que es, desde un punto de vista meramente económico, insostenible. No voy a hablar de culpas ni quejarme, es una situación que he asumido voluntariamente durante 9 años y nadie me ha obligado a nada, al contrario, agradecido de poder haber trabajado aquí…hasta ahora

Este año han cambiado mis prioridades, por 1ª vez estoy centrado en un solo proyecto al 100%, Play&go experience, donde compatibilizo las tareas de marketing con las comerciales en el área de turismo y los análisis de localización inteligente o geomarketing que, humildemente, vamos desarrollando poco a poco. A nivel personal he sido padre por tercera vez y esa felicidad lo cambia todo.

Supongo que la edad también es un elemento a tener en cuenta, mis 45 años es ese momento de tu vida en que estás estable y relativamente tranquilo, donde sabes que el mundo es líquido y todo puede cambiar en cualquier momento.

En definitiva, hace unos meses decidí dejar voluntariamente la Universidad, ese tiempo extra que desarrollaba además de mi trabajo principal ahora lo voy a dedicar a mi familia, que al fin y al cabo es la cosa más importante de mi vida (ya se sabe que las cosas importantes de la vida no son cosas). Creo que lo hice bien, como se deben hacer las cosas, avisando con mucho tiempo de antelación, preparando mi salida, asumiendo los trabajos para cerrarlo todo y salir por la puerta igual que entré, con la cabeza bien alta.

Me consta que hay gente que valora mi paso por la Universidad, compañeros que reconocen mi aportación desde “aquí fuera”, desde el mundo empresarial y como activista de la geografía profesional, que he intentado llevar por todas partes a través de Internet. También me consta que hay otros que no me soportan o me desprecian. Si no das que hablar es que lo que haces no tiene demasiado sentido. En cualquier caso, me quedo con la parte media de la campana de Gaoss: ni trolls ni fans, un montón de gente a la que he intentado ayudar estos nueve años, cientos de alumnos a los que he intentado dar una visión realista de este mundo cambiante y apasionante al que se van a enfrentar.

Seguiré con algunas charlas en universidades de toda España, seguiré investigando y publicando artículos, seguiré haciendo libros, porque es algo que me encanta y quiero pensar que algo aporta, pero sin la presión de publicar en revistas que indexen ni cumpliendo unos parámetros, sino de forma más libre, el sueño de cualquiera: escribir por el mero placer de hacerlo, compartir el conocimiento, debatir.

No voy a criticar a la que ha sido mi casa (horterada de frase, por cierto) durante tanto tiempo, porque sería una falta de respeto a los profesionales que han sido mis compañeros hasta ahora, pero sí me llama la atención ver en el laberinto en que se ha metido la investigación científica y universitaria: sólo importa publicar en revistas o editoriales de impacto, que puntúen mucho y éstas, a su vez, cobran por publicar. Para explicarlo a los externos a la Universidad: para publicar no sólo has de investigar y generar conocimiento, sino que además lo regalas y pagas para que aparezca en esas revistas que puntúan mucho y leen pocos (en términos de cantidad, no de calidad).

Y si publicas en congresos u otras instancias las actas acaban generando un enorme pdf que se presenta unos días mediante comunicaciones (a veces ni eso) y se queda ahí, en la nube, sin que la gente se dé cuenta del potencial de talento y el conocimiento acumulado que se pierde.

La gente cree que es muy fácil entrar en la Universidad y no lo es, hay que tener el título de Doctor (a mi me costó 7 años), después tener un Currículum Vitae con publicaciones bien puntuadas, estancias en el extranjero, tareas de gestión en la propia organización, cursos impartidos y recibidos, idiomas, etc. Con eso solicitas a un organismo certificador, la ANECA, que te habilite para ser, por ejemplo ayudante Doctor. Meses después, en caso de que así sea, tienes que esperar en cola a que en tu departamento se dé la posibilidad de que salga una plaza como ayudante Doctor, por un periodo normalmente de un año renovable, por un sueldo bastante humilde. Después hay que esperar a que haya jubilaciones o bajas, pero muchas veces no se cubren con nuevos profesores, sino con asociados, es decir, un catedrático equivale a 3 asociados. Como ejemplo, la gente que se licenció conmigo tardó unos 20 años de media en obtener su plaza.

Así que sí, dejo la Universidad y sigo mi camino, quizás vuelva (no digo que no), porque el mercado es incierto, pero de momento el ser capaz de reducir mis proyectos al mínimo (en cuanto a cantidad) y liberarme no sólo de clases, sino de tutorías, correcciones, prácticas, trabajos fin de carrera y prácticas (que van en el sueldo, por cierto), me permiten estar en un modo más zen, focalizar mucho más mi trabajo, ser más eficiente pero, sobre todo, disfrutar de cómo crecen mis hijos y poder jugar con ellos.

El pasado ha sido duro, pero o se triunfa o se aprende y yo he aprendido mucho, el futuro está por llegar, así que me quedo con el presente. Gracias a todos los que me han acompañado en esta etapa de mi vida, a compañeros y a alumnos, sigo mi camino, volveremos a cruzarnos en el mapa de la formación, un geógrafo nunca deja de enseñar y de aprender, porque todo sucede en algún lugar.

Un geógrafo que nunca deja de enseñar y de aprender