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La geografía es una ciencia que usa la variable espacial para hacerse preguntas y buscar respuestas. Debe ser capaz de conocer, analizar, interpretar, gestionar, dar a conocer y transformar el espacio, pero, en la Era de Internet, para conocerlo y analizarlo se requieren datos, la materia prima; para interpretarlo y gestionarlo se requieren herramientas tecnológicas y, para darlo a conocer y transformarlo, comunicación. Son tres aspectos interrelacionados e indisolubles que conforman un sistema abierto: la herramienta de la geografía en red es la tecnología, que consume datos (inputs) y produce comunicación (outputs).

Sistema Geografía en redSerie “Geografía en red: de la reflexión a la acción”

La serie «Geografía en red: de la reflexión a la acción», desarrolla estos tres grandes aspectos vinculados con las tecnologías de la información y la comunicación geográficas: la tecnología, los datos y la comunicación, conformando así una trilogía, un conjunto organizado de reflexiones conectadas y llevadas a la acción a través de buenas prácticas y ejemplos del desarrollo de la geografía en el siglo XXI.

1.- Geografía en red y tecnología: las herramientas. Internet como soporte, como base digital sobre la que se apoyan las nuevas herramientas de trabajo. Los Sistemas de Información Geográfica ya no son un elemento diferenciador, son la herramienta por antonomasia para analizar los territorios, se desdibujan en lo digital y se convierten en neoterritorios, los nuevos mapas son online y están en la nube, ayudan a la toma de decisiones a tiempo real. La tecnología geoespacial es una gran industria transversal que une los móviles que hay en la palma de nuestras manos con los satélites que sobrevuelan el espacio exterior.

2.- Geografía en red y datos: la materia prima. Un dato geolocalizado es un producto que se transforma en servicio digital tras un proceso de recogida, transformación y distribución en Internet. Es esencial conocer cómo es la incipiente industria del geodato, qué son y cómo se gestionan las fábricas de datos geográficos y qué valor económico tienen. Su tratamiento aporta información relevante, transformada en conocimiento y en inteligencia para predecir y prever los sucesos espaciales.

3.- Geografía en red y comunicación: el marketing. La nueva sociedad implica nuevos roles profesionales y es esencial que la geografía profesional sea consciente de la importancia de la geocomunicación y de la marca personal; siendo el marketing y de la comercialización herramientas de visibilización y relevancia de la geografía en Internet.

El contenido de esta trilogía lo conforman una serie de artículos y entrevistas en torno a la geografía en red y que los autores hemos publicado en los últimos diez años en nuestros respectivos blogs: www.gersonbeltran.com y www.orbemapa.com. La distribución de los capítulos no es cronológica en el tiempo, se pueden leer de forma organizada, solo por libros individuales o, directamente, por capítulos o artículos, todas las formas de acercarse a su lectura tienen sentido. Se trata de un contenido estructurado, lógico, coherente, pero lo suficientemente dinámico y flexible como para ser consumido como desee el lector.

Estos libros están dedicados a todos los amantes de la geografía. Pretende dar a conocer otros usos de esta hermosa ciencia e inspirar a los jóvenes a que piensen siempre de forma disruptiva. Bienvenidos al nuevo mundo surgido de Internet, bienvenidos al futuro de la geografía.Serie Geografía en red

Presentación: de la reflexión a la acción

Internet ha revolucionado nuestras vidas, es uno de los grandes cambios de la historia de la humanidad que sólo podremos analizar con una escala mayor, dentro de cientos de años, pero, sin duda, estará a la altura del descubrimiento del fuego o de la rueda, e incluso al mismo nivel que la Revolución del Neolítico.

Es indudable los cambios que ha supuesto en las personas, pero también en las empresas y los las administraciones, en definitiva, en toda la sociedad global. A nivel profesional, en el siglo XXI, ha provocado un cambio paulatino alrededor de palabras clave como la conectividad, la comunicación, la resiliencia o la ubicuidad.

Quiénes somos los responsables

Los autores de estos libros tenemos algunas diferencias, pero también cosas en común, un enfoque muy similar que nos han hecho encontrarnos en las mismas coordenadas en el nuevo mapa sin fronteras que es Internet: a diferencia de Gersón, que es un geógrafo valenciano, emprendedor y docente universitario, Jorge es un ingeniero vallisoletano y trabajador en la administración pública. Pero ambos coinciden en su amor por la geografía y por la tecnología, ambos provienen del ámbito de los Sistemas de Información Geográfica (SIG) y ambos tienen un blog y han autopublicado diversos libros.

Lo más interesante es que nuestra colaboración profesional es, al mismo tiempo, causa y consecuencia de la existencia de la red. Hace diez años que nos encontramos en Internet sin conocernos, entre blogs y posts comenzamos a leernos, aprendiendo uno del otro y encontrando puntos en común. El año 2011 Jorge del Río autopublicó «Mapas invisibles» y en el año 2012 Gersón Beltrán «Geolocalización y redes sociales». No fue hasta muchos años después, el año 2017, en el que nos conocimos personalmente (lo que denominamos desvirtualizarse) en el I Encuentro de Geobloggers celebrado en València gracias a la Revista Mapping. Bastó una charla de pie, con un café en la mano y mil ideas en la cabeza, para confirmar nuestra sintonía, empatía y sinergias.

Hasta ese momento habíamos coincidido publicando diversos capítulos en obras comunes como «Neogeografía: algo más que cartografía accesible», de la revista Polígonos de la Universidad de León, en el año 2015, o artículos en la Revista Mapping (2017), pero, desde ese momento, comenzamos a publicar de forma conjunta: un artículo en común sobre «Comunicación de la industria geoespacial en Internet: los blogs de información geográfica» en el Congreso de Tecnologías de Información Geográfica (2018); el capítulo «Contributions from Informal Geography to Close the Gap in Geographic Information Communication in a Digital World» en el libro Geospatial Technologies in Geography Education (2019) y el capítulo «Territorios Inteligentes y Datos Espaciales» en el libro Los territorios rurales inteligentes: administración e integración social (2019).

Por qué lo hacemos

Hemos seguido hablando y colaborando, compartiendo ideas y sueños alrededor de la geografía en este nuevo mundo, al mismo tiempo que hemos mantenido nuestros blogs, de forma más o menos irregular, en un mundo líquido y etéreo en el que lo superficial se superpone a lo profundo, la forma al contenido, el yo al nosotros, el selfie al paisaje y la geolocalización personal al mapa social, donde los blogs están siendo superados por las stories en cualquier de sus formas y nuevos canales, en los que la forma de narrar se suceden a ritmo vertiginoso. Pero, quizás por nuestra edad, seguimos pensando que la escritura es uno de los elementos que define a la raza humana y que, de alguna u otra forma, prevalecerá.

Por otra parte, vemos cómo muchas veces la enseñanza universitaria va muy lenta con respecto a la sociedad y el mercantilismo empresarial va demasiado avanzado: la una con su ritmo lento, pausado, de reflexión buscando un beneficio social, el otro con su ritmo acelerado, buscando un beneficio económico rápido sobre la empresa. La universidad produce mucho contenido y de buena calidad, pero no acaba de comunicarlo a la sociedad en los nuevos canales, ni en tiempo ni en forma; en cambio la empresa produce mucho contenido en ocasiones superficial y lo comunica muy bien. Aunque parezca lo contrario ambas visiones no son contrarias, sino complementarias, como el Yin y el Yang, una no puede vivir sin la otra y en el equilibro está el camino recto.

Los autores se encuentran atrapados entre ambos mundos: quieren reflexionar sobre el mundo que les rodea y de forma aplicada, pero también ofrecer una reflexión rigurosa y científica en el mundo empresarial, con el riesgo de ser poco académicos en un lado y demasiado en el otro. Pero, al mismo tiempo disfrutan de la libertad de poder analizar la geografía sin ningún tipo de presión, no necesitamos (ni queremos) publicar en una firma que indexe en el mundo académico, pero tampoco monetizar para hacernos ricos.

Paradójicamente, el por qué lo hacemos tiene más que ver con el corazón que con la razón, lo hacemos porque lo sentimos y porque queremos aportar algo a este mundo, formar parte del futuro, aunque sea con el tamaño de dos átomos, aportar a la geografía parte de lo que nos ha dado.

Cómo lo planteamos

Tras varios años publicando reflexiones y desarrollando acciones sobre la geografía en red, hemos decidido que sería buena idea unirlo todo en un libro, en un doble formato físico y digital, para que quede constancia de dichas reflexiones más allá de la etérea blogosfera. En este proceso, nos dimos cuenta de que más que un libro de gran volumen tan disperso, dos autores, más de 5 años y muy diversas temáticas, sería interesante plantear una serie de libros mucho más accesibles e independientes, pero siempre en torno a la geografía en red y la tecnología como elementos en común, como las dos caras de una misma moneda, como dos aspectos inseparables y complementarios, en la que la geografía siempre es el fin y la tecnología el medio.

Para qué lo hacemos

Para que el lector se haga preguntas.

Decía Einstein que lo importante es no dejar de hacerse preguntas. El desarrollo profesional de los autores se ha basado en preguntarse cómo aplicar una visión de la geografía tradicional en otros entornos: los mapas invisibles de Jorge del Río hablaron de los mapas y su relevancia en Internet, mientras que la geolocalización online de Gersón Beltrán hablaba de cómo la geolocalización podía analizar las redes sociales.

Estos libros tratan de seguir esta misma metodología científica, que al fin y al cabo viene de los principios de los filósofos griegos de cuestionarse todo. En este caso, los autores se cuestionan cuál puede ser el futuro de la geografía, reflexionando sobre cómo la geografía en red puede aportar valor en ámbitos en los que no se piensa de entrada, porque la mejor forma de construir el futuro es imaginarlo.

No se trata de crear nada nuevo, sino de adaptar la geografía clásica a la geografía del futuro a través del análisis de la geografía en red y cómo lo está transformando todo. Además, esto permitirá a los futuros geógrafos conocer nuevos nichos de mercado y plantearse posibilidades de desarrollo profesional, siempre desde el pensamiento geográfico. A los no geógrafos, estos libros intentarán ayudarles a entender como gran parte de los datos y la información son geográficos se origina en algún lugar y sirven para para mostrar realidades no siempre visibles a simple vista.

Todo va muy deprisa, seguramente cuando se lean estas palabras habrá habido una tecnología que lo cambie todo, quizás sea la supremacía de la computación cuántica que acaba de anunciar Google, las cadenas de blockchain, la substitución de los móviles por lentillas con realidad aumentada, la construcción de ciudades con impresoras 3D el desarrollo de una carta de derechos y deberes de los robots, lo que soñaron Asimov, Arthur C. Clarke o Dick ya es realidad, pero también nos acercamos a distopías como las de Orwell, Bradbury o Huxley. La buena noticia es que depende de nosotros, la tecnología no es buena ni mala en sí misma, depende del uso que se haga de ella, pero, sin duda alguna, la tecnología ha sido lo que ha hecho avanzar el mundo.

Enlaces para adquirir las publicaciones:

Serie “Geografía en Red” (Amazon España): https://bit.ly/seriegeografíaenred  #geografíaenred

Serie “Geografía en Red” (Amazon EE.UU.): https://bit.ly/SerieGeografíaEnRed #geografíaenred

Libro I: Geografía en red y tecnología: las herramientas https://bit.ly/geografíaytecnología #GeografíayTecnología

Libro II: Geografía en red y datos: la materia prima https://bit.ly/geografíaydatos #GeografíayDatos

Libro III: Geografía en red y comunicación: el marketing https://bit.ly/geografíaycomunicación #GeografíayComunicación

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La marca personal del geógrafo

Desde hace muchos años doy conferencias y talleres sobre diversos ámbitos como las redes sociales, la geolocalización, el turismo, los datos y la tecnología. Pero también, en ocasiones, me solicitan charlas sobre marca (aunque en realidad debería denominarse marca profesional). 

Siempre digo que yo puedo hablar de marca personal desde mi experiencia, pero no soy un especialista, para ello remito a Andy Stalman,  Alfonso Alcántara (Yoriento) o Andrés Pérez Ortega (marca personal), quienes si que hablan de objetivos y metodologías, mezclando la rigurosidad con el sentido del humor.

Para mi, la marca personal es la imagen de un profesional, lo que comunica y cómo lo comunica, pero la clave está en que no es lo que uno transmite, sino lo que los demás perciben, eso es lo que transforma a una persona en marca. Dicha imagen debe estar basada siempre en una serie de elementos: coherencia, entre lo que se piensa y lo que se muestra; rigurosidad, que haya siempre un contenido científico que respalde el discurso; equilibro, entre la parcela personal y la profesional; empatía, con el público al que se dirige la comunicación. A nivel personal, ha sido un cambio sustancial en mi desarrollo profesional, lo que me ha ofrecido visibilidad y relevancia, una herramienta de comunicación imprescindible para navegar en este nuevo mundo surgido de Internet.

Muchas veces he contado cómo me he labrado mi marca personal como geógrafo profesional, a veces en entrevistas, pero nunca por escrito. Tampoco pienso que sea nada relevante, sencillamente mi experiencia y, si puede servir como ejemplo a alguien, encantado de compartirla. De hecho, uno de los aspectos más áridos de la geografía es precisamente éste, la marca personal. Aunque mas bien hablaría de la marca personal en Internet, puesto que  geógrafos como Humbolt ya logró una sólida marca personal o, recientemente, Horacio Capel tiene una sólida marca, basada en el prestigio que le da su currículum (sin intención de compararme en absoluto con estos grandes de la geografía moderna). Quizás lo que puedo aportar es unir la marca personal, digamos “tradicional” a la comunicación digital. Tal y como comenta mi amigo Jorge del Río “el curriculum se basa en los que has hecho y sabes hacer y muestras en la red, por eso la comunicación digital es un habilidad clave a entrenar, para destacar entre tanto contenido en Internet”.

La Crónica: cómo me convertí en marca

En mi caso, todo empezó allá por el año 2010, cuando conocí los medios sociales y las posibilidades que éstos ofrecían para los profesionales. Ahí entré en Facebook (antes de que fuera una fábrica de capturar y vender datos personales), me enamoré de Twitter (antes de que entrara medio mundo a confrontares con el otro medio), tonteé con Youtube (antes de que llegaran los youtubers e influencers) y me abrí un blog en WordPress (antes de que la gente dejara de leer). 

Comencé a moverme en el entorno llamado 2.0., en la Comunidad  de Turismo 2.0. de Hosteltur en la que había gente hablando de turismo, de tecnología y compartía mucho conocimiento. Ahí estaba Jaime Chicheri con su revenue management, Juan Carlos San Juan como director de Hotel, Juan Sobejano filosofando (en el buen sentido), apareció Juan Merodio con las últimas noticias que venían de EE.UU., Javi de la Fábrica de Solfa y sus sueños rurales y muchos más. De hecho, la mejor forma de saber quienes eran la publicó el propio Jaime en el libro “31 historias de branding personal contadas en primera persona”.

Aunque había dado alguna charla anteriormente, siempre he pensado que el cambio para mí se gestó en la Campus Party de 2010 a la que me invitó Ana Santos de ponente (años después Ana sería responsable, de nuevo, del mayor cambio personal de mi vida, nunca podré agradecerle lo suficiente ambas cosas). Dí una conferencia sobre “La revolución de la geolocalización” que gustó bastante y me di cuenta de que yo tenía otra forma de ver las cosas. La gente hablaba del mundo de Internet desde distintos ámbitos: el marketing y la informática, principalmente, pero yo hablaba de cosas mas frikis aún: de geolocalización y de mapas. 

Cuando me di cuenta de esto, empecé a investigar sobre este mundo 2.0. pero desde mi prisma de geógrafo, es decir, incorporando una capa espacial, un pensamiento sobre el dónde en todo y, como buen geógrafo, intentando aprender todas las perspectivas para tener una visión general desde arriba, ampliando el foco y la escala. Es lo que llaman encontrar un “océano azul”, un espacio de mercado sin cubrir uniendo geografía, tecnología y comunicación. A final es lo que hace la geografía, capaz de interrelacionar múltiples realidad en el territorio, analizarlo e interpretarlo y eso intentaba yo, pero en la geografía en red.

La construcción de la marca y el relato

A partir de ahí, me preocupé en trabajar unos buenos contenidos, supongo que debido a mi perfil de investigador académico, pero llevándolo a la realidad de Internet de la forma más pedagógica posible, supongo que debido a mi perfil docente. El contenido no lo es todo, debe complementarse con la forma, con el marketing. Es cuando saque mi lado niño, ese que nadie debe perder (un adulto creativo es un niño que ha sobrevivido según dicen). A partir de ahí comencé a trabajar aspectos como símbolos de geolocalización, camisetas customizadas o pelotas de goma de la bola del mundo en mis manos mientras daba charlas. Y todo ello de forma consciente y planificada, cada conferencia en la que usaba una camiseta u otro elemento de merchandising lo hacía como una forma de empatizar directamente con el público, llamando la atención sobre un elementos fácil se comprender, pero que, en realidad, es una metáfora que aglutina todo mi discurso sobre la importancia del mundo geo. Por ejemplo, en esta imagen el simple hecho de poner el marcador de geolocalización en un móvil y en el corazón ya habla de muchas cosas: geolocalización (racional), corazón (emocional) y tecnología (herramienta) que une ambas.

¿El futuro de la geografía depende de la tecnología?

¿El futuro de la geografía depende de la tecnología?

Legué a imprimir unas camisetas con la frase “mi punto g”, jugando con el logotipo de mi antigua marca y en la parte trasera un marcador de geolocalización con un pequeño corazón, que representaba la importancia emocional de la geolocalización (lo que relaciono con el neuromarketing, pero también con la geografía subjetiva o behaviorista de los años setenta). La frase tiene claramente un mensaje, si se permite la expresión, geosexualizado, la gente lee “mi punto g” y sonríen y yo leo “mi punto geo” y digo que es el punto geográfico de máximo placer para el cliente.

La marca personal del geógrafo 2

El punto extremo de la marca es mostrar, en ocasiones, un tatuaje que luzco en mi hombro izquierdo con la rosa de los vientos, no lo hice por marca, sino por un tema personal, pero si influido por mi amor por la geografía y que me ha servido para reforzar mi marca.

Sin la geografía no estás en ningún sitio

Otro de los aspectos que me ayudan a comunicar mi marca es jugar con la letra g, de hecho en muchas ocasiones comienzo mis charlas diciendo “Hola, me llamo Gersón, soy geógrafo y me dedico a la geolocalización, es lo que llamo mi mundo geo”.

Tal y como comentaré más adelante el otro elemento que he utilizado para posicionar mi marca personal, ha sido tener la suficiente relevancia en Google, de hecho llegué a hacerme unas tarjetas de visita en las que se simulaba el buscador y ponía “Gersón Beltrán”. Era muy curioso ver cómo casi todo el mundo giraba la tarjeta buscando más información y es cuando les decía: “si quieres saber lo que hago lo demuestro con hechos, búscame en Google”. 

La marca personal del geógrafo 3

Siempre he considerado que he estado entre dos aguas, entre la academia y la empresa, entre la universidad pública y la empresa privada. Intento ofrecer a la universidad el sentido práctico y a la empresa la rigurosidad metodológica, en ocasiones funciona y en otros eres demasiado práctico en la Universidad y demasiado teórico en el mercado.

He sido becario, empresario, autónomo, emprendedor, trabajador en la administración pública, asalariado en la empresa privada, he colaborado e asociaciones, he presidido la delegación valenciana del Colegio de Geógrafos durante varios años (tengo el número de Colegiado 0147, lo que es un orgullo para mi), he organizado blogtrips y participado en blogtrips, he montado congresos de más de 50 ponentes y he dado conferencias ante más de 500 personas. Todo ello me ha dado una visión poliédrica de la realidad del geógrafo, pudiendo observarla y comprenderla desde muy distintos puntos de vista.

Sigo considerándome un activista de la geografía y la marca personal del geógrafo debe ser la bandera con la que presentarnos al mundo y mostrar y demostrar que seguimos teniendo mucho que ofrecer, ayudados por la tecnología, pero poniendo siempre al ser humano en el centro del mapa de la nueva geografía en red. 

El público: la comunidad de #geofans

#geofans fue un hashtag que creé en un intento por crear o generar una comunidad alrededor de mi marca personal. Esta palabra iba acompañada de una estrategia definida a tal efecto: la creación de una lista de distribución de mi blog a la que la gente se suscribía y que llegó a alcanzar más de 1.000 personas, la creación de un grupo en LinkedIn que se denominaba “Geógrafos” y cambió el nombre a “Tecnología geoespacial” y que cuenta, en estos momentos con 4.079 miembros que comparten información diariamente. Por último, el uso de #geofans en mis medios sociales siempre como forma de agrupar lo que yo hago y comunico, de hecho hoy en día tienen 1470 resultados en el buscador Google.

La marca personal del geógrafo 5

También he realizado un ejercicio de análisis de quien me dirijo, de manera que comunico de forma distinta según vaya a unas u otras personas:

1.- Geógrafos: desde luego es mi parte activista, no sólo reivindicar el papel de la geografía en Internet, sino servir de inspiración (humildemente) a todos los geógrafos que no acaban de encontrar su lugar en el mundo profesional.

2.- Profesionales y estudiantes de la geotecnología: aquí entran todos los estudiantes, profesionales y organizaciones del mundo de las Infraestructuras de Datos Espaciales (IDEs), los Sistemas de Información Geográfica (SIG), la localización inteligente, el geomarketing, la geolocalización, etc. En este grupo intento aportar la parte de divulgación y marketing, de cómo hacer que temas complejos lleguen a la sociedad de forma más pedagógica.

3.- Profesionales y estudiantes del marketing y la publicidad: son todos aquellos estudiantes, profesionales y organizaciones a los que aporto en valor añadido de la geolocalización como forma de análisis de la realidad de Internet, así como los mapas online como herramienta de comunicación.

4.- Público en general: que se sienten atraídos por un aspecto diferente, como es la geolocalización o los mapas online, a los que me acerco de forma muy pedagógica intentado hacer accesible un contenido que puede resultar complejo en función de cómo se comunique.

Los contenidos: entre la geografía informal y la académica

Paralelamente, trabajo siempre dos aspectos que considero esenciales: crear contenido y compartirlo de forma desinteresada. Por eso llevo miles de horas de formación a mis espaldas, varios libros escritos, cientos de artículos en mi blog, miles de minutos de videos en Youtube, más de 100 presentaciones en Slideshare, MOOCs compartidos, decenas de artículos científicos, miles de tuits, etc. 

El año 2012 pensé que había escrito artículos interesantes en mi blog, o al menos originales (ya que no encontraba nada similar al menos en lengua castellana) y decidí autopublicar un libro “Geolocalización y redes sociales: un mundo social, local y móvil”, después vendrían otros 4 más. También me di cuenta de que tenía una presencia notable en Internet y los medios sociales, pero eso no llegaba a la Universidad y comencé a publicar artículos científicos para tener presencia en la academia, un mundo completamente separado del de los medios sociales en ese momento (y, me atrevería decir, que en este momento). Es entonces cuando entré en redes académicas como Academia edu y Research Gate, ma abrí perfil en Google Scholar y me familiaricé con el ORCID y el sorprendente y oscuro mundo de las publicaciones indexadas en revistas académicas por las que se paga por publicar. Al final el valor añadido que intento aportar gira alrededor de dos brechas existentes en el mercado, tal y como las define Jorge del Río:

Brecha de objeto de investigación

Se investiga mucho y muy bien, generando contenidos originales y metodología útiles, pero en muchas ocasiones no llega a la práctica, al mercado, a poder ser puesto en valor en un entorno real (hablando de investigación aplicada, desde luego). Toda investigación es interesante por el mero hecho de plantearse preguntas, pero es cierto que, si el objeto de investigación no tiene un pequeño margen para su comunicación, queda invisibilidad. Por ejemplo, cada congreso científico que se hace anualmente genera unas actas con muchísimos artículos y autores, pero más allá de servir para el Currículum Vitae (CV) de cada uno, y cada vez menos si no es una publicación que puntúe o indexe, pero dichas actas se quedan agrupadas en un pdf en la nube que no se llega a conocer, es un esfuerzo enorme y un capital de conocimiento que desaparece porque se desconoce su existencia.

Brecha de comunicación

El apartado anterior se relaciona directamente con este segundo y me remito al libro “Mapas invisibles” (Jorge de Río, 2011). A pesar de los esfuerzos editoriales por incorporar los medio sociales más populares del momento mediante botones preparados para compartir el enlace al artículo, titulares, videos resúmenes gráfico, e imágenes. Esta estrategia no está teniendo éxito, según muestran las estadísticas. Falla la generación del contenido y la optimización para el seo. Ambas carencias no permiten que el contenido sea popular y carece de relevancia en internet. Parece necesaria la función de de los divulgadores de Carl Sagan , pero no está tan desarrollada como en otra áreas de la ciencia, como al astronomía, las matemáticas, o la salud.

Las conferencias: actuar sobre el escenario

Pero, sin duda alguna, una de las cosas que más me gustan es dar conferencias, para mí es lo más parecido a subirse a un escenario en el sentido artístico del término e intento que sea lo más profesional posible. Por eso cada presentación es única, está personalizada sobre el tema y el lugar en el que me encuentro y la comparto siempre una vez la he realizado.

 

Si tuviera que elegir en 5 conferencias de mi vida profesional que me han ayudado a consolidar mi marca y, sobre todo, a darle coherencia, serían estas (todas ellas disponibles en mi canal Youtube y en Slideshare):

  • La revolución de la geolocalización, Campus Party, 2010
  • Sin la geografía no estás en ningún sitio, Ignite 2016
  • Los nuevos mapas, todo sucede eón algún lugar, TEDxAlcoi 2017
  • Geomarketing: de la información al conocimiento, Innova Bilbao, 2017
  • ¿El futuro de la geografía depende de la tecnología?, TEDxUPValència 2020

Pero también he dado otras conferencias en las que he “jugado” con mi marca personal como “Geolocalización a ritmo de vals (2011)” o  “Los 10 mandamientos de la geolocalización (2012)”.

Además, he intentado transmitir la importancia de la marca personal para el geógrafo profesional en charlas como:

  • El nuevo geógrafo en la sociedad del conocimiento, 2011
  • Conocimientos prácticos de la geografía profesional, 2011
  • La profesión del geógrafo, 2012
  • La g como ejemplo de personal branding, 2013
  • Geografía 2.0, 2013
  • Un geógrafo en el mundo, 2014
  • Mi historia de branding personal contada en primera persona, 2014
  • La nueva geografía profesional, 2014
  • Inventa tu trabajo, emprende después del grado, 2015
  • La geografía como profesión al servicio de las sociedades del futuro, 2020

Eres lo que compartes”, decía Enrique Dans, “Copyright significa Copy is right…siempre que cites las fuentes”, según Andy Stalman y “Eres de dónde participas”, por Genís Roca. Son las tres máximas que me han acompañado a lo largo del esos diez años: compartir, citar fuentes y participar (muchas de mis conferencias y artículos están disponibles en mi canal Slideshare).

Todo ha sido el resultado de mucho esfuerzo y mucha constancia: cada vez que voy a un encuentro lo comunico en los medios sociales, comparto el contenido que he generado, sigo al resto de ponentes en Twitter y LinkedIn y respondo a cada tuit o comentario, generando conversación. Además, siempre trabajo la relevancia en Internet, como relación entre la accesibilidad de la oferta y la popularidad de los usuarios, como bien explicó Jorge del Río de forma pionera en su libro Mapas Invisibles.

Una metodología basada en la experimentación y en la experiencia

Desde que, hace años, conocí el método del Círculo de oro de Simon Sinek, lo he seguido en todas mis acciones: tradicionalmente se analizan los proyectos desde el punto de vista racional: qué, cómo y por qué. Pero, en realidad, nuestras decisiones son emocionales, por lo que debería ser al revés: por qué, cómo y qué

  • El propósito: por qué lo hacemos (causa)
  • El proceso: cómo lo hacemos (contenido)
  • La prueba: qué hacemos (productos y servicios)

A la hora de comunicar mi marca personal como geógrafo profesional utilizo una metodología propia. Bajo mi punto de vista la clave está en cuatro pasos que son como las patas de una silla, si uno falla, la silla no es estable:

1.- Información: generar un contenido que sea interesante para contar

2.- Publicación: definir ese contenido cómo lo quieres mostrar (en forma de texto, de foto, de video, de presentación, de audio, de mapa, etc) y en qué plataforma (WordPress, Facebook, Twitter, LinkedIn, Instagram, Pinterest, Youtube, Slideshare, Spotify, etc…)

3.- Dinamización: no sólo publicarlo, sino moverlo, citar a otra gente, responder a todos los comentarios, agradecer, etc.

4.- Monitorización: medir el impacto, todos los medios sociales ofrecen analíticas de cada publicación y del conjunto del canal.

La estructura de las publicaciones que planteo a nivel general deben tener siempre, a ser posibles, estos elementos:

  • Titular 
  • Call to action
  • Texto resumido
  • Imagen/video
  • URL acortada (Landing Page)
  • Hashtag: #organización #marca #contenido #localización
  • Citar (@)

Los pasos a seguir a la hora de plantear cualquier contenido son tres por orden cronológico, ya que conforman un sistema interrelacionado:

1.- Definir a la audiencia (demanda)

Las personas deben estar siempre en el centro de cualquier acción, hay que empatizar con el usuario para entender qué es lo que quiere: si necesita que le aportemos valor hablaremos de vitamina, si en cambio le solucionamos un problema seremos medicina. Es necesario realizar una segmentación previa de los usuarios, para lo cual podemos atender a diversos criterios:

  • Localización
  • Sexo
  • Edad
  • Función
  • Etc

Aunque últimamente se habla de que vamos a una personalización e individualización absoluta de la comunicación, en la que no nos servirá establecer targets ni buyer persona, sino acciones segmentadas a nivel de individuo, incluyendo que cada uno podemos tener diversos intereses en función del momento y el lugar en que nos encontremos,

2.- Establecer objetivos (oferta):

Es imprescindible definir bien los objetivos que se quieren conseguir, en mi caso tengo estos de referencia:

  • Posicionamiento
  • Información
  • Tamaño
  • Participación
  • Influencia
  • Reputación
  • Geolocalización
  • Atención al cliente
  • Venta

Al mismo tiempo, hay que generar indicadores (KPIs) que permitan medir el cumplimiento de esos objetivos y el alcance de las publicaciones:

  • Localización: alta en Google Maps
  • Información: visualizaciones
  • Tamaño: seguidores
  • Participación: me gusta y comentarios
  • Influencia: compartidos
  • Reputación: opiniones y puntuaciones
  • Posicionamiento: posición 1ª página Google

3.- Identificar canales de comunicación (herramienta)

Los canales de comunicación deben ser siempre una combinación del off y el online y deben ser la herramienta que una la demanda (audiencia a quien nos dirigimos) con la oferta (productos o servicios que ofrecemos). En cuanto a herramientas, las principales que utilizo son:

  • Facebook
  • Twitter
  • Linkedin
  • Instagram
  • Youtube
  • Pinterest
  • Spotify
  • Google Maps
  • WordPress

Los tipos de contenidos que comparto son:

Internos

  • Atemporales: servicios o contenidos que ofrezco como profesional
  • Temporales: noticias de interés, subvenciones, proyectos, etc
  • Día a día: contar en qué estoy trabajando (a ser posible con fotografía adjunta)
  • Eventos: antes de producirse, durante y después

Externos

  • Atemporales: contenidos de interés que ofrecen otros organismos públicos o privados
  • Temporales: noticias de interés, subvenciones, proyectos, etc
  • Eventos: antes de producirse, durante y después

Fijos

  • Conversación (Facebook, Twitter y Linkedin)
  • Contenidos: publicaciones en pdf (Slideshare), fotografías de los servicios (Instagram y Pinterest), videos (Youtube, Vimeo), podcast (Ivoox, Spotify), artículos (WordPress).
  • Geolocalización (Google My Business)
  • Publicidad (ads)

Google como lugar y la página web como oficina

La relevancia en Google es básica, tal y como he comentado anteriormente, a través de la siguiente fórmula tomada del SEO:  Accesibilidad+popularidad=relevancia

A la hora de posicionarme siempre planteo tres formas en la que debería aparecer en los primeros resultados de la primera página de Google (en el que se concentran, aproximadamente, el 80% de las búsquedas):

  • Por marca: cuando ponga Gersón Beltrán
  • Por contenido: cuando ponga palabras clave como geografía, geolocalización, geógrafo, etc
  • Por localización: cuando añada una localización a las palabras clave anteriores, por ejemplo geógrafo València

Bajo mi punto de vista el posicionamiento en Google puede venir dado de cuatro formas:

  • Natural (SEO): generando contenido de valor, original y de calidad, a través del blog, libros, entrevistas, etc
  • Publicidad (SEM): pagando para promocionar eventos o productos puntuales
  • Geoposicionamiento (GEO): usando Googel My Business como herramienta de geoposicionamiento
  • Social Media (SMO): usando las redes sociales como herramienta de tráfico y posicionamiento

El centro de mi actividad de mi página web y la generación de posts, en los que analizo y cuento diversos aspectos de la geografía profesional, lo que yo llamo “mi mundo geo”, y que uso como un sistema abierto en el que consumó información de mis otros canales de contenidos (Youtube, Slideshare, Spotify, Pinterest, etc) y comparto los post en los medios sociales (Twitter, LinkedIn, Facebook, Google My business y, en ocasiones, Instagram). De este modo, si el contenido resulta interesante la gente entra en el blog a leerlo y, al mismo tiempo, lo compartí a su vez con sus seguidores lo que aumenta la viralización, pero también la relevancia de mi contenido. 

Hay un elemento fundamental y es la curiosidad, intentar siempre conocer cómo funciona el sistema. En este sentido un día encontré que Google indexaba mi nombre en lo que llama el gráfico del conocimiento, es decir, en la parte derecha de la primera página de resultados cuando buscaba por mi nombre “Gersón Beltrán”. Comenzó por mis libros y poco a poco he ido logrando que añadan otros libros en los que he participado, fotografías, mi formación en la Universidad de València y mi profesión, geógrafo.

Finalmente, aunque Google sigue siendo muy relevante, cada vez aparecen nuevos “actores” que impactan en la marca personal por lo que no sólo me quedo en el buscador, sino que intento optimizar otras plataformas como Amazon, con mi página como escritor,  Google Play, con mi propio espacio con los ebooks que he publicado, o Spotify, donde subo los podcast de mis entrevistas y conferencias.

Mi propuesta para crear una marca personal

Al comienzo de la pandemia la Delegación del Colegio de Geógrafos de la Comunitat Valenciana, de la que fui presidente hace años (lo digo con humildad, pero con orgullo), me pidió que diera un webinar el año pasado, en plena pandemia y confinamiento estricto en nuestras casas.: “Marca personal: haz que te encuentren en la red”. En ésta planteaba 10 propuestas de cómo gestionaba mi marca personal, con 10 ejercicios y 10 ejemplos:

1.- Predicando con el ejemplo presencia en google

Ejercicio 1 busca tu nombre en google y lo que haces 

Mi caso: gersón beltrán, geógrafo, geolocalización online, geotecnología, wikipedia

2.- De dónde vengo y cómo he llegado hasta aquí

Ejercicio 2 identifica qué te apasiona y en qué destacas 

Mi caso: sostenibilidad, sig, desarrollo local, paisaje, turismo, comunicación, nuevas tecnologías, geografía

3.- La formación, nunca dejes de estudiar

Ejercicio 3 busca de quien puedes aprender hoy en día 

Mi caso: Genis roca, Marc vidal, Andy stalman, Enrique dans, Adolfo plasencia

4.- Un método: porqué, cómo y qué

Ejercicio 4 identifica tu porqué, cómo

Mi caso: quiero transformar el mundo (porqué), divulgando la geografía y uso la formación (cómo), la consultoría, la divulgación y investigación (qué).

5.- La imagen: avatar, banner y bio

Ejercicio 5 elige una foto, un banner y una bio en 140 caracteres

Mi caso: no siempre es igual, evolución en el tiempo y adaptación

6.- Los contenidos: entre posts y artículos científicos

Ejercicio 6 crea un contenido de valor en cualquier plataforma 

Mi caso: blog personal, otros blogs, google scholar, academia.edu, reserarch gate

7.- La conectividad: salir y relacionarte

Ejercicio 7 haz una lista de tus redes sociales profesionales e identifica las que te encuentres más cómodo 

Mi caso: redes conversación, contenidos, geolocalización, venta

8- La reinvención continua: de la geografía a la geotecnología

Ejercicio 8 piensa a qué te puedes dedicar dentro de 5 años 

Mi caso: evolución de la geolocalización – geomarketing – geotecnología – geodatos

9.- La proactividad: si no hay trabajo, me lo invento

Ejercicio 9 piensa en qué podrías ayudar profesionalmente

Mi caso: transformación hacia datos geolocalizados e inteligencia

10.- El retorno de la inversión, objetivo: vender

Ejercicio 10 ponle precio a lo que haces y prueba a venderlo 

Mi caso: embudo de conversión, ponerse en la piel del cliente, karma y Beca Torres Quevedo 

Los resultados: comunico, luego existo

Un elemento que me caracteriza a la hora de desarrollar mi marca personal es combinar la parte estratégica con la operativa, me encanta investigar y reflexionar, pero también probar las cosas, que es lo que hace que esas reflexiones puedan llevarse a la práctica. No dejar nunca de soñar mirando hacia el cielo, pero estar siempre con los pies en la tierra. Al final me encuentro siempre al comienzo y al final de un proyecto: en la fase previa analizo y organizo cómo debería ser, alguien lo desarrolla (programadores, diseñadores, etc.) y en la fase posterior llevo eso a la realidad de negocio, lo promociono (marketing) y lo comercializo.

Un retorno importante, a efectos de visibilidad, relevancia e, incluso, influencia, es el propio posicionamiento en Google que he conseguido tras muchos años de pruebas, aprendizajes, constancia y esfuerzo. En este sentido, aparecen referencias mías en la 1a página de resultados de Google cuando se buscan palabras o frases como “geógrafo” (3.870.000 resultados), “geógrafo profesional” (1.190 resultados), geolocalización online (4.580 resultados), geomarketing (3.530.000 resultados), geotecnología (421.000 resultados), “geolocalización y redes sociales” (16.300 resultados), “datos geolocalizados” (9.500 resultados), “turismo rural online” (4.590 resultados), así como conceptos inventados y desarrollados como “geoposicionamiento emocional” (1.060 resultados ); o con frases como “Sin la geografía no estás en ningún sitio” o “Todo sucede en algún lugar”.

Es cierto que no puedo dar cifras exactas del famoso ROI o retorno de la inversión de mi marca personal, pero si que me ha dado mucho trabajo y algunos ingresos, recibiendo mucho más de lo que yo comparto: conferencias, cursos, talleres, consultoría, currículum, entrevistas, apariciones en prensa, radio y TV, etc.

También es cierto que implica mucho esfuerzo y constancia, que en parte se pierde privacidad, sobre todo porque mi nombre y apellidos reales están detrás de mi marca y que es un tiempo extra del trabajo que hay que dedicar a mantener esa imagen.

Pero, si he de ponerlo en una balanza, gana la parte más positiva de lo que he crecido profesionalmente, de lo que he aprendido, las personas que he conocido, del reconocimiento que tengo, de que la gente me pregunte y yo, de alguna forma les inspire, de abrir nuevas fronteras a esta geografía en red del siglo XXI.

El futuro es un lugar

No sé lo que me deparará el futuro, en estos momentos en mi blog publico cuando quiero y lo que quiero, haciendo que la marca se adapte a mi realidad y no al revés. También aparecen nuevos canales vinculados con los contenidos a tiempo real, todo lo contrario de lo que yo predico con los contenidos y que dejen poso a medio y largo plazo. La inmediatez y la superficialidad arrasa: Snapchat, Tik Tok, Stories y Reels de Instagram, streaming con Twitch, salas de audio con Clubhouse, ect…nuevos canales para un nuevo público y que serán el futuro mercado. 

Sigo en beta permanente, buscando el encaje con este nuevo mundo, en cómo puedo ofrecer mis servicios tan técnicos y dirigidos al B2B (Business to Business), aunque es cierto que no tengo tiempo para ofrecer tanto contenido y que desaparezca en 24 horas, pero el hecho de probar estas herramientas, intentar entender a las nuevas generaciones y comentarlo ya es un ejercicio de investigación que me mantiene ahí.

De nuevo cito a Jorge del Río, compañero de publicaciones y de batallas en los últimos años, que ya comentó hace cinco años que ahora se lleva el consumo urgente, cultura del aperitivo,  multifuentes, cambios, experiencias, condensado, global, multiplataforma, omnivorismo cultural, búsqueda del consumo , personalización, seguridad, confianza, etc…

La marca personal del geógrafo es la clave para esa visibilidad que siempre hemos demandado en la sociedad, si queremos mostrar nuestro elemento diferenciador hay que comunicarlo. Ya se están dando pasos en ese sentido, cada vez veo más geógrafos comunicando el Twitter y el Linkedin, empiezan a aparecer por Tik Tok y Twitch y la gente joven está ávida de entrar en el mercado laboral y de aprender.

Lo que sí está claro es que los contenidos siguen siendo la esencia, el recurso principal, el átomo de la geografía en red, entendiendo como contenido el tener un discurso basado en el método científico (hipótesis, pruebas, preguntas). Sigo fascinado por analizar y disfrutar la revolución que estamos viviendo. La forma de comunicarlo es lo que cambia, cambian los canales, incluso el público, pero la necesidad de hacerse preguntas y de reflexionar es innata al ser humano y, bajo mi punto de vista, el geógrafo profesional debe seguir siendo un científico del dónde, pero integrando un nuevo mundo en el que lo físico se une a lo digital, las personas a los robots, el humanismo a los algoritmos y, todo ello, basado en la dimensión espacial, una capa transversal esencial para el ser humano, ya que le ayuda a encontrar su lugar en el mundo.

 

“SIG Revolution: ordenación del territorio, urbanismo y paisaje”, es un nuevo libro publicado por la Editorial Síntesis y coordinado por Rafael R. Termes, profesor en el departamento de Urbanismo de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) en el que tengo el honor de participar con un capítulo sobre “SIG y geolocalización online”.

En primer lugar quiero agradecer a Rafa Termes y a Alfonso Moya el haber confiando en mi desde hace años en la promoción online del “Máster en Sistemas de Información Geográfica aplicados a la Ordenación del Territorio, el Urbanismo y el paisaje, que ha derivado en que me permitieran aportar un capítulo a este libro junto a grandes profesionales.

Presentación de SIG Revolution

Bajo mi punto de vista existe mucha bibliografía sobre los Sistemas de Información Geográfica, pero en este libro hay un excelente compendio que resumen muy bien las posibilidades de esta herramientas en todos los ámbitos. A la rigurosidad de un trabajo científico elaborado y coordinado desde la Universidad, se une dos partes más con aplicaciones y casos prácticos, lo que hace que sea muy útil. Además, está actualizado con nuevas herramientas y conceptos para comprender cómo evoluciona su uso en estos tiempos tan dinámicos y cambiantes.La mejor forma de introducir el libro es compartiendo las palabras de Rafa Termes:

“Posiblemente nunca hubiéramos pensado que seríamos capaces de cartografiar algo tan dinámico y concreto como el vuelo de las gaviotas en su migración anual desde los fríos inviernos del mar del Norte a las cálidas costas de África. Más difícil sería afirmar que seríamos capaces de visualizar, en función del tiempo, las distintas trayectorias que las colonias describen en su viaje estacional. Sin embargo, la atractiva cartografía que da portada a este libro, precisamente muestra estos mapas. En un proyecto donde han colaborado el Flanders Marine Institute (VLIZ), la Ghent University (UGent), la University of Antwerp junto con el Research Institute for Nature and Forest (INBO), se ha podido poner en práctica un sistema de seguimiento GPS gracias a la experiencia acumulada de 15 años en el estudio de los patrones y hábitos de movilidad de estas aves. Dicho sistema ha permitido, además, eliminar el sesgo que hasta ahora existía en la identificación basada en la percepción visual de voluntarios. Estos mapas son un ejemplo más de cómo los datos específicos y la información en general constituyen una parte fundamental de nuestra vida diaria.”

SIG y geolocalización online

A continuación comparto la introducción a mi capítulo para mostrar de qué hablo y cómo reflexiono sobre la relación entre los SIG y la geolocalización online:

En los años noventa, solo los científicos y profesionales podían usar los Sistemas de Información Geográfica (en adelante SIG) por el grado de conocimiento que requerían, así como su coste, lo que limitaba el acceso a ciertos grupos. En cambio, hoy en día, cualquier persona, con un mínimo de conocimientos, puede hacer un mapa online en la nube a un coste económico prácticamente nulo.

Este cambio tiene que ver con el desarrollo de la ciencia geográfica, que ha evolucionado en los últimos años alrededor de la geografía global y de la nueva geografía, aglutinando una serie de enfoques como la geografía automatizada (Edin, 2014), la geografía colaborativa (Ruiz i Almar, 2010), cibergeografía (Barbachán, 2009), geografía virtual (Hudson-Smith et al., 2009), geografía voluntaria (Bosque Sendra, 2015) o geoinformática (Buzai, 2014b).

Por tanto, tal y como indica este último autor, coexisten dos enfoques: una geografía global desde la difusión científica y una nueva geografía o neogeografía desde la difusión social. Tradicionalmente, los SIG han pertenecido a esta geografía global y automatizada, pero, tras la aparición de internet y la web 2.0., es posible el desarrollo de SIG online por parte de cualquier usuario de la globosfera, en lo que se ha venido a denominar la neogeografía, con un claro componente social.

Este cambio entre los SIG tradicionales y los SIG online han hecho que el concepto de geolocalización tradicional, como la representación de un objeto o persona en unas coordenadas espaciales, se haya vuelto más complejo y con más posibilidades de desarrollo cuando se habla de geolocalización online, que permite conectar el mundo físico y el mundo digital en internet a través de ciertas herramientas.

Así pues, el presente texto se enmarca dentro del enfoque de la geografía global, en tanto que trabaja desde el impacto científico de esta ciencia, muy vinculado con las nuevas tecnologías, y de la nueva geografía, ya que las herramientas de estudio implican el conocimiento del impacto social y tienen que ver directamente con la capacidad de los ciudadanos de generar y compartir información geográfica.

A continuación, se analiza la importancia que tiene la geolocalización online en la etapa actual de los SIG, como la herramienta que permite la localización de la información geográfica en internet y que, a su vez, genera datos para su consumo por parte de los usuarios.

Resumen del libro

Os dejo un resumen del libro con el índice, los autores y uno de los capítulos que ha puesto a disposición la Editorial Síntesis, de forma gratuita, a modo de ejemplo:

Hace unos meses contactaron conmigo desde la Revista Mapping, en la que tengo el honor de ser miembro de su consejo de redacción, porque estaban preparando un especial para conmemorar su número 2000 y estaban pidiendo a profesionales de diversas disciplinas que “hicieran una visión, desde su punto de vista y campo profesional, de donde estábamos hace 20 años, donde estamos ahora y donde estaremos posiblemente , bajo su punto de vista, los próximos 20 años”. Para ello pensé en realizar un breve recorrido cronológico por mi desarrollo como geógrafo y el de la propia geografía en su contexto temporal.

Ayer se publicó dicho número, el  Especial Mapping 200, Vol. 29 Núm. 200 (2020): MARZO-JUNIO 2020 que está disponible para su descarga en la propia web de Revista Mapping de forma totalmente gratuita, en conjunto o, por separado, cada uno de los 50 profesionales que han escrito, entre los que se encuentran buenos amigos como Jorge del Río (Orbemapa) o Antonio Prieto, entre otros, así como parte de la comunidad Geobloggers. Una gran oportunidad para tener una visión del estado actual de las Ciencias de la Tierra y de hacia dónde pueden avanzar.

Agradecer a Marta y Miguel Ángel que siempre me tengan en cuenta para estas iniciativas y, sobre todo, su generosidad a la hora de compartir información que considero muy relevante hoy en día para comprender lo que está sucediendo en este apasionante mundo de los mapas (y, por ende, a Juan Toro y Roberto Matellanes por ponerle sentido del humor y rigurosidad).

A continuación comparto mi artículo original y el texto del mismo:

Geografía 2020

Año 2020. Crisis del Covid-19. La geografía sigue siendo tan esencial como invisible en muchos ámbitos de la sociedad. El mundo ha cambiado y la geografía con él. De repente, los mapas lo invaden todo como forma de intentar ver qué sucede, alimentados por datos geolocalizados por todo el planeta. La geografía adquiere una importancia enorme, aunque siempre ha estado ahí, es ahora cuando aparece en los medios y es que, uno de los principales problemas de esta ciencia ha sido ese, aparecer, tener visibilidad, lo que implica reconocimiento: lo que no se comunica no existe.

LA GEOGRAFÍA EN EL FINAL DE UNA ERA: AÑO 1990

Hace 30 años comenzaba a perfilar lo que quería estudiar en la Universidad y valoraba muy seriamente la geografía, tras pensar también en filosofía y sociología. Al final me decanté por la geografía y fue una gran decisión, ya que, años después, se convirtió en mi profesión y en mi pasión. Cuando acabé la carrera, me dijeron que muy pocos podían trabajar profesionalmente como geógrafos mas allá de la educación en cualquier de sus vertientes, pero nunca he dejado de hacerlo. Entonces el mundo estaba lleno de ordena- dores personales, los móviles comenzaban a aparecer en escena, la tecnología ya estaba en la empresa y se imponía cada vez más en los hogares y en las personas. La formación seguía siendo muy similar a la del siglo pasado, con clases presenciales y conferencias magistrales. No había demasiados turistas en nuestras ciudades y los estudiantes erasmus comenzaban a verse con más asiduidad. La geografía profesional luchaba por hacerse un hueco en la sociedad poco a poco, conscientes de que constituíamos una masa critica muy pequeña, pero uniéndonos para defender nuestros derechos y comunicar nuestras aportaciones a la sociedad.

LA GEOGRAFÍA AL COMIENZO UNA NUEVA ERA: AÑO 2000

Hace 20 años, ya llevaba unos años ejerciendo de geógrafo profesional y como activista en el recién crea- do Colegio Profesional de Geógrafos con mi número 0147. Tras superar el supuesto apocalipsis informático del año 2000 que nunca llegó, entrábamos de lleno en una nueva era, con Internet como líder de la «Era de la Información» y enarbolando la bandera de las Nuevas Tecnologías en este nuevo campo de juego de al aldea global. Desde entonces, las cosas han sucedido con gran celeridad, tras el Internet de las páginas web, unidireccional (web 1.0.), llegó el de los blogs y las redes sociales (web 2.0.), bidireccional y conversacional, hasta llegar al de la inteligencia artificial (¿web 3.0.?), automatizado y conectado. Fue el comienzo de una era de Internet que ha tenido y tendrá un impacto profundo en la historia de la humanidad y donde la geotecnología se convertirá en una de las industrias más potentes del mundo. Hay que tener claro que estamos al comienzo de esta era y las generaciones futuras dispondrán de la suficiente perspectiva histórica como para valorar dicho impacto.

LA GEOGRAFÍA EN RED: AÑO 2010

Hace 10 años empecé a aparecer por las redes sociales, abrí un perfil de Twitter, un blog y comencé a desarrollar lo que sería mi marca personal, siempre con la geografía como bandera y realizando una labor divulgativa y comunicativa que me ha permitido acercarme y conversar con cientos de geógrafos del planeta, incorporando términos como geocomunicación, geografía informal y emprendedurismo. Estos diez últimos años he combinado mi labor como profesor asociado en la Universitat de València (que finalizó el pasado 2019) con la de consultor con diversos proyectos propios (actualmente en Play&go experience). Eso me ha hecho tener cierta equidistancia entre ambos mundos: aportar a la empresa el método científico, tan necesario, de la Universidad y, a ésta, el pragmatismo y marketing de la empresa privada aunque, he de reconocer, que es complejo nadar entre dos mundos en ocasiones tan separados por barreras invisibles.

LA GEOGRAFÍA EN EL CONTEXTO ACTUAL: AÑO 2020

Visto con la distancia que ofrece el presente, durante estos 30 años la geografía informal y la neogeografía (social) han avanzado enormemente como un complemento a la geografía académica y científica y, ambas, han evolucionado de forma divergente. La geografía sigue siendo una ciencia, pero depende desde dónde se analice su grado de evolución o disrupción es distinto. El problema no es que en la Universidad no se den contenidos aplicados al mundo empresarial, ni que en la em- presa se usen metodologías poco científicas, no es que la gente siga más los blogs que los artículos científicos, no es que Google indexe más que la más grande de las revistas, sino que no haya un análisis conjunto de todo ello. La vida es poliédrica, con muchas caras, visiones y percepciones y, por tanto, para acercarnos a la realidad e intentar objetivarla lo más posible, hemos de integrar to- das las visiones porque ninguna es la correcta y todas lo son integradas y complementadas. Al mismo tiempo, las profesiones se están desdibujando y la transversalidad en las ciencias es más necesaria que nunca: hoy en día un mapa lo hace igualmente un geomático o topógrafo, que un geógrafo, pero también un biólogo, un arquitecto, un periodista o una ciudadano con inquietudes. La riqueza viene dada por la integración de las Ciencias de la Tierra sin importar tanto etiquetas profesionales como hechos funcionales, no importa tanto el idear como el hacer, como se suele decir: no existe la profesión del futuro, sino el profesional del futuro.

LA GEOGRAFÍA DEL FUTURO: AÑO 2050

¿Y dentro de 30 años?. Si hoy en día el mundo no se parece mucho al de hace treinta años en muchos aspectos, el mundo de dentro de otros tantos años será muy distinto, ya que los cambios se aceleran de forma geométrica, multiplicados de forma exponencial e impactando de lleno en la sociedad. Estamos a las puertas de la 5a Revolución Industrial y en plena Crisis del Covid-19, que marcará un antes y un después en la historia de la humanidad y en el que los datos se han afianzado como la nueva energía que mueve el mundo, si se me permite el símil ni se crean ni se destruyen, sólo se transforman y todo se convierte en datos: somos los datos que generamos.

Recientemente se ha publicado una conferencia que di en el TEDxUPValència en la que, precisamente, me preguntaba «¿La geografía del futuro depende de la tecnología?». Y en ésta me planteaba que, si queremos saber cómo será el futuro de la geografía, debíamos imaginar cómo sería la geografía del futuro. Para ello exploraba 10 tecnologías: datos geolocalizados, localización Inteligente, Inteligencia Artificial, blockchain, Internet de las Cosas, 5G, realidad aumentada, realidad virtual, robots, chatbots. La respuesta a la pregunta de cuál será la geografía del futuro que daba es que la base de la geografía sigue siendo la misma: los ríos, las montañas y los países, nuestro querido planeta tierra, pero el futuro de la geografía dependerá del equilibrio entre lo físico y lo digital, entre personas y robots, entre emociones y algoritmos.

Me gustaría acabar esta reflexión precisamente con la frase que cerraba mi conferencia y que resume muy bien la evolución de mi querida profesión: la tecnología dice que estamos hechos de bits, pero la geografía nos dice que estamos hechos de lugares.

El pasado Jueves 28 de mayo tuve el placer de participar en el webinar “Mapas, geografía informal y divulgación en red”, organizado por Kevin R. Wittmann (@kr_wittmann), moderado por Manel Alemany (@Cranemania) y junto a los divulgadores Jorge del Río (@orbemapa), Ana Rota (@letras_ciencia), Miguel García Álvarez (@Milhaud), Gonzalo Prieto (@geoinfinita)

Se trata de una iniciativa colaborativa, sin mas ambición que la de compartir experiencias en torno a los mapas, la geografía informal y la divulgación en red por parte de estos “activistas” de la geodivulgación en Internet. A algunos los conocía personalmente (Manel Alemany y Jorge del Río), con otros había colaborado online (Gonzalo Prieto) y al resto los seguía en Twitter con mucho interés (Ana Rot y Miguel García Álvarez), pero a todos nos une una pasión en común y creo que eso se transmitió en lo distendido de la charla.

Gracias al moderador logramos no hablar más de 5 min seguidos y que esta mesa redonda virtual fuera ágil y todos habláramos con un tiempo similar y aportáramos diversos puntos de vista que, aunque desde diversas disciplinas, al final derivaban en una misma forma de ver la divulgación en red.

A destacar el hilo de conversaciones que se generó en las redes sociales (alrededor del hashtag #geografíayredes), primero con el anuncio una semana atrás del webinar, durante el mismo en el chat el directo y, a posteriori, con toda la información y contenido que seguimos compartiendo encantados con aquellos interesados.

A continuación os dejo algunas respuestas a las preguntas que se nos plantearon y, al final del post, está el video del webinar para quien desee verlo. Muchas gracias a Kevin por “liarme” con estas cosas que me encantan, a mis compañeros por enseñarme tanto y hacerme partícipe de una comunidad de apasionados de los mapas y, sobre todo, a toda la gente que nos ha seguido y que nos ha animado a seguir divulgando en torno al mundo de los mapas y la geografía informal.

Presentación de los ponentes

Me llamo Gersón Beltrán, soy Geógrafo y me dedico a la Geolocalización, es lo que llamo mi Mundo Geo. Soy Doctor en Desarrollo Local y Territorio por la Universitat de València y trabajo como investigador, escritor, divulgador, formador a través de mi propia marca personal y como consultor en Play&go experience, una empresa española que conecta el mundo físico y online mediante la gamificación, la geolocalización y la realidad aumentada, obteniendo datos inteligentes para las organizaciones.

¿Por qué te apasionan los mapas? ¿Qué potencial les ves? ¿Cuándo surgió esa pasión?

Los mapas son el lenguaje natural del geógrafo que nos une con el entorno social y ambiental que nos rodea, pero también son una forma de expresión artística, una tecnología de información geográfica, un medio para encontrar nuestro lugar en el mundo.

El potencial que se le quiera dar, pero para mi el esencial es que permite contextualizarnos en el espacio a cualquier escala y en cualquier momento (dimensión espacio temporal), convierte la información geográfica en conocimiento y en inteligencia para tomar decisiones más racionales que nos ayuden a mejorar y transformar el mundo.

Supongo que como todos, de pequeño con los atlas de geografía y la bola del mundo, como dice Mafalda, viajando sin salir de casa, explorando y descubriendo que hay muchos países y fronteras, pero que al final hay un solo Planeta Tierra y una humanidad que lo habita, Gaia entiende de vida, no de fronteras

¿Cómo llegaste a la divulgación? ¿Te costó darle salida? ¿Qué herramientas usas para la divulgación geográfica y cuál es tu preferida?

Llegué a través de Internet y la tecnología, aunque llevo muchos años de formador y siempre me han dicho que soy muy didáctico a la hora de explicar las cosa (algo tendrá que ver que mis padres son ambos pedagogos), gracias a Internet entré en un nuevo mundo conectado donde comunicar mi percepción de la realidad como geógrafo, pero en un entorno digital.

Me costó sacarle rentabilidad, porque aquí se une la pasión y el dinero, la emoción y la razón, pero siempre he sido muy proactivo y he querido cumplir esa gran frase que dice que “eres lo que compartes”.

Herramientas todas, al final el contenido es siempre uno, lo que cambia es cómo comunicarlo: en conversaciones en Facebook, Twitter y Linkedin, en artículos en mi blog, en videos en Youtube, en Podcast en Spotify, en presentaciones en Slidehare, en imágenes en Pinterest e Instagram y en mapas online en cualquier plataforma.

¿Cómo has valorado/valoras la divulgación en red durante épocas como la que estamos pasando (cuarentena, COVID-19…)? ¿Qué proyectos de digitalización y archivos cartográficos utilizas y recomiendas?

Ahora mismo la divulgación es esencial, pero sobre todo hay que reivindicar a la ciencia, al conocimiento y al esfuerzo, como forma de combatir los bulos o fake news (o fake maps, que también los hay). El problema es que, como sigue habiendo una cierta desconexión entre la Universidad y la sociedad, se produce una paradoja inquietante: los que hacen ciencia de forma objetiva no lo comunican de forma didáctica y llegan a la ciudadanía y los que opinan de forma subjetiva tienen capacidad de llegar a mucha gente. Las personas no le preguntan la científico con más papers e indexaciones en revistas, sino a Google y al primer Youtuber que se posicione en su 1ª página.

No podría recomendar uno en concreto, hay tantos que uno se pierde, lo que si que recomiendo son dos cosas: lo esencial es saber hacer las preguntas adecuadas y conocer a los especialistas de cada cosa, no es cuestión de saber más que nadie, sino de qué cuestión me planteo y quién puede ayudarme a encontrar la información.

Datos geolocalizados, la moneda de la geotecnología es un artículo que ha sido publicado en el cuaderno del número 110 de la Revista Telos, de la Fundación Telefónica, dedicada a la Geotecnología. Hace unos meses vi un tweet en el que buscaban a investigadores sobre la temática de geotecnologías, alguien me citó por si me interesaba, el formato y contenidos de la Revista Telos me encantó y decidí elaborar una artículo que condensara mis últimas investigaciones en este ámbito. Desde aquí quiero agradecerles la oportunidad de participar junto a profesionales y permitirme compartir mi artículo en este blog, aunque os invito a leer toda la revista para tener una visión global de este nuevo y apasionante mundo en el que nos encontramos.

A continuación muestro el resumen del artículo y he incorporado el texto completo en su formato original, que se puede obtener en el siguiente enlace:

Extracto: Vivimos en la era de los datos y uno de los aspectos que más valor aportan a un dato es la variable espacial. La industria geoespacial crece cada día más gracias a las tecnología y los datos se han convertido en su moneda. Las personas los generan  al usar sus dispositivos móviles y las empresas y gobiernos los usan, lo que implica aspectos positivos, como la personalización de las experiencias, pero también negativos, afectando directamente a su privacidad.

Abstract:  We live in the age of data and one of the aspects that contribute the most value to a data is the spatial variable. The geospatial industry is growing every day thanks to technology and data have become its currency. People generate them by using their mobile devices and companies and governments use them, which implies positive aspects, such as the personalization of experiences, but also negatives, directly affecting their privacy.

Datos geolocalizados, la moneda de la geotecnologia from Gersón Beltran

La geografía es una ciencia viva y ha ido evolucionando a lo largo de la historia, siendo necesario conocer no sólo en qué momento se encuentra sino qué corrientes se desarrollan en la época actual y que, por tanto, aportan un valor y un conocimiento a la ciencia geográfica.

El análisis epistemológico de la geografía como ciencia ha sido estudiado por numerosos autores, desde la obra de Capel Sáez (1981) hasta artículos más recientes como el de Edin (2014) o Buzai (2014), en los que se reflexiona sobre cómo se ha desarrollado la ciencia geográfica.

A través de su evolución en el último siglo, se puede identificar el camino conceptual que ha seguido hasta el momento actual en el que se habla de la Geografía Global y de la Nueva Geografía (Neogeografía).

Todos ellos coinciden en afirmar que la geografía contemporánea nació con la ilustración y autores como Humbolt, Ritter y Ratzel entre otros (Edin, 2014). A partir de esta época numerosas corrientes han ido coexistiendo hasta llegar a la situación actual que se podría denominar de postmodernidad y cuyo comienzo, aunque no existe un consenso sobre el mismo, podría establecerse a finales del siglo pasado en 1989, con la caída del Muro de Berlín y todo lo que ello significó.

La evolución reciente de la geografía

La geografía global se ha desarrollado en los últimos años de forma cronológica en función de los cambios vinculados a las nuevas tecnologías y por tanto se pueden establecer una serie de etapas desde hace cincuenta años:

  • Una primera etapa (1964-1989), abarca desde la aparición del primer Sistema de Información Geográfica el año 1964 hasta la caída del muro de Berlín en 1989, en la que la geografía comienza a utilizar tecnologías de lo que se ha denominado la geografía automatizada, vinculada con el uso de ordenadores y de grandes volúmenes de información que permiten análisis espaciales complejos y multivariables.
  • Una segunda etapa (1989-1999), está vinculada con la Geografía Global a la que Buzai hace referencia cuando indica su impacto científico y que se desarrolla fundamentalmente en la década de los noventa del siglo pasado cuando a la evolución de la geografía automatizada y la generación del uso de los Sistemas de Información Geográfica se le une la aparición de Internet de forma global. Dentro del análisis de los cambios que ha producido Internet algunos autores habla de dos etapas diferenciadas, la aparición de Internet de forma global entre 1997 y 1999 y, posteriormente, la aparición de la web 2.0. en el año 2005 que permitía una bidireccionalidad (Capel, 2009) y por tanto se pueden establecer tres etapas más a partir de la aparición de Internet.
  • Una tercera etapa (1999-2005), aparece con el desarrollo de Internet y la capacidad de generar información que se distribuye de forma global por la red a los usuarios a través del ciberespacio. Esta etapa se sustenta en la geotecnoesfera y la geoinformación y coincide con la etapa denominada web 1.0. en la que existe una unidireccionalidad de la información.
  • La cuarta etapa (2006-2009), es la de la nueva geografía basada en la capacidad de generar y compartir información por parte del usuario, coincidiendo con la etapa de la web 2.0. basada en la bidireccionalidad de la información. Esta nueva geografía aparece con una nueva visión de la geografía con Google Maps y Google Earth y donde los usuarios participan de forma voluntaria en la información geográfica y donde aparece la geosemántica.
  • La quinta etapa (2009-2015), tiene que ver con la aparición de los medios sociales donde la participación de los usuarios es activa y los dispositivos móviles comenzarán a tener tanta importancia como para superar el uso de los ordenadores de sobremesa. Es en este momento cuando aparece el concepto de un mundo social, local y móvil (SoLoMo) y de la geolocalización social como herramienta de comunicación entre el mundo físico y el mundo digital.
  • La sexta etapa (2015-actualidad), en la que estamos inmersos y que tiene que ver con la inteligencia artificial, los nuevos sensores, los gadgets, la realidad virtual, la realidad aumentada, etc., básicamente en una integración total entre ambos mundos (físico y digital) y con la explosión del Internet de las cosas.

Investigaciones y conceptos alrededor de la nueva geografía

Bajo mi punto de vista, el geógrafo que más ha aportado a estos análisis ha sido Buzai (2015a), (2015b), (2014a), (2014b) (2014), (2015b), con investigaciones sobre la evolución del pensamiento geográfico hacia la Geografía Global y la Neogeografía. Pero además el concepto de neogeografía ha sido estudiado por otros autores como Hudson-Smith, Crooks, Gibin, Milton & Batty (2009), M. Goodchild (2009), Jiménez Chávez & Jiménez (2011), Elwood, Goodchild & Sui (2013), Leszczynski (2013), Cortizo (2015), Sendra (2015) o Balaguer Mora (2016). 

Así pues, se habla de diversos conceptos de esta geografía global, como la geografía digital (Hudson-Smith, 2008), de la geografía en red (Capel Sáez, 2009), de la sociedad de la geoinformación (Moreno, 2015), de la visión geográfica del ciberespacio (Barbachán, 2009), de la geografía colaborativa (Ruiz i Almar, 2010), de los geoportales (Hochsztain, Vázquez & Bernabé, 2012), de la geografía en la nube (Silva & Donert, 2015), de la geoinformación (Beltrán G, Del Río, J, 2018 y Díaz Díaz, 2010), de los mapas en Internet (Del Río, 2011) y de los datos espaciales (Del Río, 2015).

También se han producido interesantes aportaciones a esta nueva geografía desde la sociología, con investigaciones de Cerdá alrededor de la geosemántica, los mapas digitales y la sociedad a través del poder del sentido de lugar (Cerdá, 2015).

Esta nueva geografía ha permitido a su vez el desarrollo del concepto de geolocalización (Rodríguez Benito, 2010), basado en los denominados LBS o Local Based Services  (Junglas & Watson, 2008) y de geolocalización online y geolocalización social (Beltrán López, 2016), como parte de un entorno social, local y móvil (Beltrán López, 2012) en el que la interactividad de los dispositivos móviles geolocalizados conforma una nueva relación entre personas y cosas (Fombona Cadavieco, 2014) y que está derivando a un entorno donde lo local es substituido por el contexto (Buhalis & Foerste, 2015).

Otro aspecto derivado de la geolocalización es el desarrollo del geomarketing basado en las nuevas fuentes de información en turismo (Carlos, Palomares, Mínguez & Gutiérrez, 2014) o en la movilidad (Sanz de Castro, 2014),

El estado actual de la nueva geografía

Desde el punto de vista del paradigma de la geografía como ciencia contemporánea, algunos autores afirman que en estos momentos coexisten dos paradigmas de la geografía, el neopositivista y el historicista, que han producido una alternancia en el desarrollo de la ciencia geográfica en el último siglo de forma cíclica (Buzai, 2014b).

Dentro de estos grandes paradigmas se han desarrollado distintos enfoques de la geografía a través de distintas corrientes de pensamiento, pudiendo establecer una división entre los enfoques tradicionales (geografía general, geografía regional, anarquista, ecológica humana y cultural entre otros) y los enfoques actuales que surgen tras la segunda Guerra Mundial (cuantitativo, sistémico, cultural, de la percepción, radical, humanista, ambiental y automatizada).

Una de las corrientes más recientes en la que se podría adscribir esta investigación es esta última. Un primera cuestión es que no existe un consenso sobre el nombre que se le puede dar a esta geografía y, aunque no se refieren exactamente a los mismos aspectos se habla de muchos tipos de enfoques como la geografía automatizada (Edin, 2014), la geografía colaborativa (Ruiz i Almar, 2010), cibergeografía (Barbachán, 2009), geografía virtual (Hudson-Smith et al., 2009), geografía voluntaria (Bosque Sendra, 2015) o geoinformática (Buzai, 2014b).

Por tanto, nos encontramos en un momento fascinante en la historia de la ciencia geográfica, en la que una nueva geografía se abre paso para aportar valor en la sociedad, ofreciendo su capacidad de integración de otras disciplinas cuando se analiza el espacio y donde hemos de tener en cuenta que, no sólo se habla de espacio físico, sino de ciberespacio.

Sólo podremos analizar este momento con una perspectiva histórica, pero desde luego, el mundo actual sigue necesitando del análisis e interpretación de la geografía como una ciencia global.

Nota: este texto es una adaptación de un pequeño extracto de la Tesis Doctoral del autor sobre “Los municipios turísticos del interior de la Comunitat Valenciana en Internet”, donde analiza el ámbito de la ciencia geográfica en el que se inscribe esta investigación.

Citar este artículo: Beltrán López, G. 15/01/2019. “La nueva geografía” en gersonbeltran.com, (Consulta:15/01/2019]. Disponible en: https://gersonbeltran.com/2019/01/15/la-nueva-geografia-y-la-geografia-global/)

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La geolocalización como necesidad

La pirámide de Maslow, o jerarquía de las necesidades humanas, es una teoría psicológica propuesta por Abraham Maslow en 1943, en la que formula “una jerarquía de necesidades humanas y defiende que conforme se satisfacen las necesidades más básicas (parte inferior de la pirámide), los seres humanos desarrollan necesidades y deseos más elevados (parte superior de la pirámide)”. Así pues, en la parte inferior de la misma estarían las necesidades fisiológicas básicas, seguidas de la seguridad, la afiliación, el reconocimiento y la autorrealización.

La geolocalización como necesidad

Posteriormente, se ha desarrollado esta teoría aplicándolo al mundo digital identificando las herramientas y aplicaciones más utilizadas y dónde se distribuyen dentro de dicha pirámide, de manera que podemos encontrar el disponer de Wifi como una necesidad básica para el mundo digital o el disponer de un blog en WordPress como parte de la autorrealización.

La geolocalización como necesidad

 

Lejos de discutir la teoría de la pirámide de Maslow (que tiene sus críticas) y de discutir la adaptación al mundo digital (ya que lo que he leído no tiene un fundamento científico, sino pragmático), sí que me interesa relacionarlo con la geolocalización.

Esta reflexión no es nada nuevo, sino que surge de la lectura de un interesante documento de octubre del año 2010 denominado “La Geolocalización, Coordenadas hacia el Éxito: el potencial de la aplicación de una herramienta social de geolocalización en la comunicación institucional y corporativa”, de Elena Rodríguez Benito.

Cuando habla del porqué de la sociedad de la información, la autora plantea identificar cómo afecta la geolocalización social a la pirámide en el mundo digital a través de cada fase, basado en este documento me gustaría desarrollar mis reflexiones al respecto identificando cómo afecta la geolocalización a cada una de estas fases y las aplicaciones móviles y redes sociales implicadas en cada una de ellas:

Fisiología: la geolocalización deriva de la geografía, que a su vez es la ciencia que analiza la dimensión espacial del ser humano, su relación con el entorno. Se trata de la dimensión complementaria a la temporal y junto a la que cual es establece la relación del ser humano con el espacio que habita y el momento en que lo hace.

Entre las aplicaciones destacadas identificamos el tiempo, las de salud, de alojamiento (Airbnb), de restauración o la brújula del móvil. Todas ellas están relacionadas con la geolocalización: para saber el tiempo es necesario identificar dónde nos encontramos, cuando realizamos ejercicio lo hacemos en un lugar concreto, para alojarnos utilizamos aplicaciones online que nos muestran los alojamientos más cercanos y, desde luego, la brújula es la herramienta básica que identifica dónde estamos en relación a los cuatro puntos cardinales de nuestro entorno.

Seguridad: conocer el entorno en el que nos movemos nos da seguridad o, si se quiere, reduce nuestra incertidumbre. Si nos vamos muchos años atrás observamos que, en la Revolución Neolítica, el paso del nomadismo al sedentarismo tuvo mucho que ver con esto, con asentarnos en un territorio que conocíamos y reconocíamos, lo que nos permitió comenzar la domesticación de plantas y animales, los primeros asentamientos que derivarían en urbanos y la división del trabajo.

Las aplicaciones están relacionadas sobre todo con aspectos como la movilidad (Waze) y los mapas (Google Maps), es decir, la traslación del mapa al mundo digital, un mapa dinámico vinculado con nuestra posición GPS a través del móvil que nos sitúa en el espacio, relacionando el mundo offline con el mundo online. Podemos ver un lugar antes de estar allí gracias a Google Street View o a las fotos 360 y, una vez allí, reconocerlo. Igualmente podemos contextualizar dónde estamos al geolocalizarnos con el móvil, lo que nos sitúa en el espacio. Tal y como he comentado, ambos aspectos nos dan seguridad y reducen la incertidumbre.

Afiliación: el ser humano es social por naturaleza, de hecho, uno de los peores castigos en la sociedad griega era el ostracismo, que apartaba a una persona de su comunidad y, por tanto, le privaba del afecto de los suyos. Además, el sentimiento de pertenencia tiene que ver con la gente que nos rodea en un entorno dado.

Aquí es donde entran en escena las aplicaciones sociales (Facebook, Twitter, Youtube), aquellas en las que la gente se une a través de los medios sociales para generar redes digitales donde generan información, conversan y las comparten. Hoy en día no se entiende la vida social sin los medios sociales, de hecho, se les llama redes sociales (aunque es una mala traducción del inglés como bien dijeron Juan Sobejano y Johanna Cavalcanti) y se confunde el medio con el fin. Igualmente, tampoco se entienden las redes sociales sin la geolocalización, compartimos no sólo lo que hacemos y cuándo lo hacemos, sino desde dónde lo hacemos.

Reconocimiento: a todo el mundo le gusta destacar de alguna forma o ser reconocido, que otras personas lo valoren, lo que aumenta su autoestima y, en ocasiones, otorgan sentido a cómo viven en comunidad.

Los medios sociales han evolucionado de la fase anterior, de afiliación, a algunas en las que el reconocimiento es esencial, a modo de “likes” en redes como Instagram (algo que se ve muy claramente en el comportamiento de los jóvenes) o a modo de contactos en redes como Linkedin, que otorgan una posición en las relaciones digitales. La geolocalización es esencial porque el reconocimiento se da en una comunidad de usuarios que, en muchas ocasiones, tiene que ver con el lugar en el que vivimos o trabajamos. Aunque la globalización y la sociedad de la información hayan ampliado este ámbito, el lugar de pertenencia sigue siendo esencial para dicho reconocimiento.

Autorrealización: es la fase situada en la parte mas alta de la pirámide y a la que sólo se llega tras cubrir las fases anteriores. Es la satisfacción máxima en la que nuestra vida tiene coherencia entre la parte familiar, social y profesional y en la que sentimos que aportamos a la comunidad.

En el mundo digital tenemos la posibilidad de poner comentarios, opiniones o reseñas, de comentar en distintas plataformas qué nos ha parecido un producto o servicio y eso ayuda a los demás, de forma que es muy sencillo hacerlo. Aplicaciones como los blogs (WordPress), además, permiten disponer de una ventana al mundo donde expresarnos. La reputación online tiene que ver con elementos objetivos como las puntuaciones (las estrellas) y subjetivos como las opiniones (el texto) y casi siempre se utiliza sobre un producto o servicio que está en un lugar concreto y, para ello, la geolocalización es el elemento clave.

 

Así pues, la geolocalización no es sólo un concepto o una moda, es mucho más que eso, es una necesidad básica del ser humano porque afecta a las necesidades fisiológicas básicas, la seguridad, la afiliación, el reconocimiento y la autorrealización. En cada una de las fases de la pirámide de Maslow podemos identificar las herramientas que están directamente relacionadas con la geolocalización y que le dan sentido a nuestra vida física y digital, ya que, nos hacen encontrar nuestro lugar en el mundo.