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Entrevista que me ha realizado Laura García, geógrafa y especialista en geomática,  publicada en la revista Twingeo Magazine, un espacio web de recursos para usuarios de geo-ingeniería en la conocida web Geofumadas, dirigida por Golgi Álvarez. Desde aquí quiero agradecer la entrevista, una de las más largas que me han hecho, y el hecho de permitirme reproducirla en este blog, aunque os recomiendo ver la revista completa que aporta mucha información en torno a la perspectiva geoespacial.

La perspectiva geoespacial del geógrafo

  1. Desde los inicios el geógrafo está siendo encasillado en el ámbito de acción de la cartografía, en este siglo todavía encontramos personas no entienden que puede hacer un geógrafo, y generalmente hacen la afirmación “Oh, serás profesor”. Pero podría explicar la importancia del geógrafo, es decir, ¿estamos únicamente limitados a “hacer mapas”?

Obviamente no, de hecho, en un sentido estricto, los que hacen mapas son los antiguos topógrafos o ingenieros en geomática, los geógrafos los interpretamos, para nosotros nunca son un fin, sino un medio, es nuestro lenguaje de comunicación. Un geógrafo trabaja en cinco grandes ámbitos: planificación urbanística, desarrollo territorial, tecnologías de información geográfica, medio ambiente y sociedad del conocimiento. A partir de ahí podríamos decir que somos la ciencia del donde y, por tanto, trabajamos en todos aquellos aspectos en los que se relaciona al ser humano con el entorno que le rodea y que tiene una componente eminentemente espacial. Tenemos la capacidad de ver los proyectos desde una perspectiva global a integrar las sensibilidades de otras disciplinas para poder analizar, gestionar y transformar el territorio.

 

  1. Como profesionales tenemos el interés de entender la dinámica geoespacial de forma nata, sin embargo, en estos últimos 10 años la inclusión del estudio geoespacial se ha hecho presente en otras disciplinas. Por ejemplo, vemos empresas como Bentley Systems que no solamente están creando productos orientados a la ingeniería, sino que han definido la importancia del estudio del entorno para cualquier proyecto.

De acuerdo con antes mencionado, ¿cómo considera usted que las profesiones o el ámbito geoespacial están siendo acogidas en el presente y que espera del futuro?

Creo que ya no son una promesa de futuro ni nada similar, son una realidad presente. La industria geoespacial agrupa a todas las disciplinas alrededor de las ciencias de la tierra. Hoy en día todas las empresas usan la variable espacial, sólo que algunas no lo saben. Todas tienen un tesoro que son los datos geolocalizados, solo hay que saber extraerlo, tratarlo y sacarle el valor. El futuro seguirá siendo cada vez más espacial porque todo sucede en algún lugar y es esencial introducir esta variable para tener una visión completa de cualquier ámbito.

 

  1. ¿Cuál es la importancia del trabajo interdisciplinario para cualquier proyecto geoespacial?

Yo diría que para cualquier proyecto en general, no se entiende la vida en compartimentos estancos como antiguamente, hay que analizarla como lo que es, un poliedro con múltiples caras, distintas visiones de distintos profesionales para lo que, aparentemente, es la misma cosa. Simplificando mucho y para que se me entienda, una ciudad son edificios y viales para arquitectos, arbolado para biólogos, personas para sociólogos, emociones para psicólogos, memoria para los historiadores, un espacio de aprendizaje para educadores, un circuito al aire libre para deportistas, un producto para comerciantes, un ecosistema para los geógrafos, etc. Todas las visiones son correctas siempre que se pongan en común con el resto y seamos capaces de entender que todo suma y que no existe una sola realidad ni verdad absoluta y que, la mejor forma de hacer cosas, es mezclándonos entre profesionales y enriqueciéndonos, el territorio y el medio ambiente  no entienden de fronteras artificiales, exigen soluciones globales interconectadas y eso sólo puede darse con la interdisciplinariedad.

 

  1. Sabemos que la 4ta era digital trae consigo el objetivo de conformar ciudades inteligentes en un futuro cercano. Según su criterio ¿Cómo permite el GIS la gestión efectiva de las ciudades inteligentes?, ya que todavía hay una cantidad de personas que sienten que el BIM es el más adecuado para gestionar los datos relacionados con éstas.

Si hay una herramienta que, actualmente, permite la gestión de ciudades inteligentes es, sin ninguna duda, el GIS. El concepto de dividir la ciudad en capas interrelacionadas y con una cantidad ingente de información es la base de los GIS y de la gestión espacial, al menos desde los años noventa. Para mi un BIM es el GIS de los arquitectos, muy útil, con la misma filosofía, pero a otra escala. Es muy similar a lo que antes era trabajar con los Arcgis o Autocad..

 

  1. Sumado a lo anterior, ¿Considera que la integración GIS+BIM es ideal? ¿Cuáles son los beneficios que provienen esta integración? ¿Los Gemelos digitales están dentro de este beneficio?

Al final lo ideal es poder integrarlos, porque un edificio sin un contexto carece de sentido y un espacio sin edificios (al menos en la ciudad) también. Es como integrar Google Street View en las calles con Google 360 dentro de los edificios, no tiene que haber una ruptura, tiene que ser un continuo, Lo ideal sería que un mapa nos llevara desde la Via Láctea hasta el Wifi del salón y todo estuviera interconectado por capas inteligentes. En cuanto a los gemelos digitales pueden estar o no dentro de este beneficio, al final se trata de otra forma de trabajar y, como he comentado, esto es más una cuestión de escala.

 

  1. Si pudiera elegir entre trabajar con una herramienta GIS libre, podría indicarnos ¿cuál según su experiencia ofrece mayores beneficios?

Ahora mismo no trabajo con GIS libre, así que sería justo opinar sobre algo que desconozco. Pero si que es verdad que, por compañeros y leyendo mucho, parece ser que se impone QGIS, aunque GVSIG se mantiene en Latinoamérica como los GIS por excelencia. Pero aparecen numerosas alternativas muy interesantes como GeoWE o eMapic en España. Los programadores que no provienen tanto del mundo geo trabajan con Leaflet y, otros, directamente a través de código. Bajo mi punto de vista los beneficios dependen siempre de los objetivos, yo he realizado análisis, visualizaciones y presentaciones con GIS libre y, dependiendo del objetivo, usando unos u otros. Es cierto que tiene unas ventajas sobre el GIS propietario, pero también inconvenientes, ya que exige conocimiento y tiempo de programación y, al final, eso se convierte en dinero. Al final son herramientas y lo importante es saber para qué se quiere usar y la curva de aprendizaje necesaria para hacerlo. No hay que ponerse de un lado ni de otro, sino permitir que ambos convivan y elegir la mejor herramienta para cada proyecto, que al fin y al cabo dará la mejor solución para cada problema.

 

  1. ¿Cómo considera que ha sido la evolución del SIG libre en estos últimos años y las tecnologías geoespaciales en general?, considerando que actualmente la mayoría de las tecnologías están fusionadas con Machine Learning, Realidad Virtual, Aumentada e inteligencia Artificial.

Enriquecedora y maravillosa. Efectivamente, la fusión con otras tecnologías es lo que las ha llevado a otros ámbitos, a salir de su “zona de confort” y aportar valor en otras disciplinas, se han enriquecido gracias a esta hibridación, la mejor evolución es siempre la que mezcla y no discrimina y esto también se aplica a las tecnologías geoespaciales.

En cuanto al SIG libre,  la neogeografía que comenzó hace bastantes años ha llegado a su máximo exponente en el que cualquier persona es capaz de hacer un mapa o un análisis espacial en función de sus necesidades y capacidades y eso es algo magnífico, ya que permite disponer de un amplio espectro de mapas en función de las necesidades y capacidades de cada organización.

 

  1. Los métodos y técnicas de adquisición y captura de datos ahora están siendo dirigidas a la obtención de información en tiempo real, implementando el uso de sensores remotos como los drones, Que cree que podría suceder con el uso de sensores como satélites ópticos y radar, teniendo en cuenta que la información no es inmediata.

Que se seguirán usando. Soy muy fan de los mapas a tiempo real, pero eso no significa que vayan a “matar” a la generación de información no inmediata, aunque es verdad que la sociedad consume vorazmente información, la hay que requiere esos tiempos y otra más pausa. Un mapa de un hasthtag de Twitter no es lo mismo que un mapa de acuíferos ni tiene que serlo, ambos tienen coordenadas e información geográfica, pero se mueven en coordenadas temporales muy distintas.

 

  1. Muchas veces se deja de lado a los habitantes de los espacios, lo que quieren o necesitan en su entorno. ¿Qué opina sobre la inclusión de la sociedad para el aporte de datos espaciales, relacionado con el arraigo e identidad territorial?

Lógicamente es esencial y no se tiene en cuenta tanto como se debería. Los mapas siguen siendo instrumentos de poder y el espacio se utiliza y manipula al antojo de los “tomadores de decisiones”, sean públicos o privados. La información más veraz que hay ahora mismo es la local, porque es la que uno conoce de primera mano y dispone de fuentes creíbles, es más difícil de manipular (aunque se hace) porque es real y, al mismo, tiempo es inimitable. Todos sabemos lo que pasa en las grandes capitales, pero en la esquina de mi barrio lo sabe mi gente, con la que me relaciono todos los días. Lo local es la única forma de compensar (incluso combatir) lo global.

 

  1. El día de hoy contamos con dispositivos móviles que proporcionan información muy específica del usuario, empezando el almacenamiento de datos de Geolocalización, ¿usted considera que estos datos que todos generamos a través del uso de un móvil se puede considerar un arma de doble filo? ¿Qué beneficios según su criterio aporta esta información?

Naturalmente que son un arma de doble filo, como todas las armas. Los datos son muy interesantes y estoy convencido de que nos ayudan, pero siempre bajo dos preceptos: la ética y la legislación. Si se cumplen ambos los beneficios son muy importantes, ya que el tratamiento adecuado de los datos, anonimizados y agregados, nos ayudan a conocer lo que sucede y dónde sucede, generar modelos, identificar tendencias y, con ello, realizar simulaciones y predicciones de cómo puede evolucionar.

 

  1. ¿Considera que las profesiones relacionadas con la Geomática y la gestión de Big Data serán revaloradas en el futuro cercano?, por qué?

Estoy convencido de que si, pero no tanto que haya una valoración explícita, que quizás es lo que todos los profesionales esperan, sino de forma implícita, el hecho de tener que usar las herramientas y funcionalidades de la Geomática y el Big Data ya implica una revalorización de las mismas. Como contrapartida, hay que tener en cuenta que también existe una cierta burbuja, por ejemplo en torno al Big Data, como si fuera la solución para todo y no es así, grandes volúmenes de datos de por si no tienen ningún valor y pocas empresas están convirtiendo esos datos en conocimiento e inteligencia que les ayude a la toma de decisiones y a la mejora de la eficiencia de los negocios.

 

  1. En países como Venezuela por ejemplo, donde los recursos tecnológicos para la generación de información espacial son extremadamente limitados o quizás inexistentes, que estrategia utilizaría para evitar dejar de lado la obtención de datos geoespaciales.

 Es un tema complejo, pero no quiero dejarlo todo en manos de la tecnología. Venezuela tiene a grandes profesionales de la información geográfica, lo importante es la formación, que la gente disponga de formación y posibilidades de mejorarla y la información, que tenga acceso a fuentes de información que, en estos momentos, podríamos centralizar en Internet (aunque existan otras). Si se dispone de ambas cosas hay infinitas herramientas, tutoriales, bases de datos y contactos en Internet como para obtener datos espaciales y poder trabajar con ellos y esto es extensible a todos los países.

 

  1. ¿Podría contarnos qué es Play & Go Experience? ¿Qué ofrece y qué significa este proyecto para usted?

Play&go experience es una startup española que ayuda a las organizaciones en sus procesos de transformación digital a través de soluciones tecnológicas. Trabajamos en todos los sectores, aunque especializada en el de servicios (turismo, medio ambiente, educación, salud, etc).

En Play&go experience realizamos el diseño, programación, explotación y análisis de resultados de proyectos para la mejora de la experiencia de los usuarios a través de la gamificación y de la mejora de los resultados de las organizaciones a través de los datos inteligentes.

La gamificación permite motivar a los usuarios a realizar determinadas acciones, la geolocalización fomentar desplazamientos y la realidad aumentada conectar el mundo físico y el digital. Se recopilan los datos generados, anonimizados y agregados, para convertirlos en inteligencia que responda a preguntas de negocio.

Tenemos dos tipos de servicios que engloban los distintos productos:

Gamificación: motivar a los usuarios a realizar acciones mediante guias gamificadas, plataformas de formación y juegos digitales

Inteligencia: transformar los datos obtenidos a través de plataformas tecnológicas en conocimiento e inteligencia para ayudar a la toma de decisiones de las organizaciones a través de mapas online y plataformas de Inteligencia Artificial.

Para mi este proyecto es casi mi Ikigai, ese punto intermedio entre lo que mejor sé hacer, lo que me apasiona, lo que aporta al mundo y por lo que se me paga. La empresa no es mía, estoy contratado, pero yo la siento como mía y los fundadores confían en mi como si así lo fuera, lo que me permite plantear ideas y propuestas y llevarlas a cabo. Además dispongo de flexibilidad total para conciliar con mi vida personal, que es esencial.

Además, el trabajar con una mentalidad de startup nos hace ser muy flexibles y activos, de manera que en todo momento estamos al dia de lo que sucede en el mercado: identificando tendencias futuras, replanteando servicios, probando, pivotando, fracasando y triunfando pero, sobre todo, aprendiendo sin dejar de perder nunca el foco, nuestra misión, que es ayudar a las organizaciones en sus procesos de transformación digital combinando tecnologías de geolocalización, dinámicas de juego y realidad aumentada.

 

  1. ¿Está trabajando en otro proyecto o iniciativa que quisiera compartir?

Ahora mismo no, porque estoy centrado en Play&go, formaciones online y mantengo mi blog. Pero tengo un esbozo de un nuevo libro que me encantaría poder escribir, no tengo en estos momentos tiempo para hacerlo ni es prioritario, aunque a medio plazo quiero escribirlo y publicarlo. Naturalmente estará relacionado con la tecnología geoespacial y será algo que no se ha escrito, ya que siempre pretendo aportar valor al mercado y compartirlo.

 

  1. Para aquellos que no saben que elegir como profesión, podría darle una razón de peso para tomar la Geografía en consideración. Podría enviar un mensaje de motivación para la generación de relevo

La Geografía, como ciencia, nos ayuda a responder a preguntas, en este caso relacionadas con el planeta que nos rodea: ¿por qué hay inundaciones y como evitarlas? ¿cómo se construye una ciudad? ¿puedo atraer más turistas a mi destino? ¿cuál es la mejor forma de llegar de un sitio a otro contaminando menos? ¿cómo influye el clima en las cosechas y qué puede hacer la tecnología para mejorarlas? ¿qué zonas tienen mejores tasas de empleabilidad? ¿cómo se han formado las montañas? Y así un sinfín de preguntas. Lo interesante de esta disciplina es que es muy amplia y permite tener una visión global e interrelacionada de la vida del ser humano en el planeta, que no se entiende si solo se analiza desde una perspectiva. Al final todos vivimos en un lugar y en un contexto espacial y temporal y la geografía nos ayuda a entender qué hacemos aquí y como mejorar nuestra vida y la de las personas que nos rodean. Por eso es una profesión muy práctica, como hemos visto antes, esas preguntas, que `pueden parecer filosóficas, bajan al terreno de la realidad y solucionan problemas reales de la gente. Ser geógrafo te permite mirar a tu alrededor y entender las cosas, aunque no todas o, al menos, preguntarse el por qué suceden e intentar responder, al fin y al cabo esa es la base de la ciencia y lo que nos hace humanos.

 

  1. Algo más que quisiera agregar desde su Perspectiva Geográfica.

Animar a todos a estudiar geografía, no hace falta que sea de forma formal o académica, sino a interesarse por esta ciencia. A los que se quieran dedicar a ella, que no piensen en si tendrán trabajo, en esta época de la historia el escenario de incertidumbre es tan alto que no podemos saber qué sucederá en uno o en cinco años. Que estudien, que nunca dejen de formarse y de aprender, si lo hacen en algo que les gusta serán muy buenos y, si lo son, al final encontrarán trabajo y, si no, tendrán que inventarlo o autoemplearse. En este sentido, tal y como me enseñó mi compañero Jordi Díaz, que piensen siempre que solo hay dos formas de estar en el mercado laboral: siendo una aspirina, solucionando un problema; o siendo una vitamina, aportando un valor.

El mundo es demasiado inmenso y maravilloso como para no intentar comprenderlo e integrarnos en él, hay que escuchar más a la naturaleza y seguir su ritmo para que todo se equilibre y tenga una armonía. Por último, que miren siempre al pasado para conocerlo pero, sobre todo, al futuro para soñarlo y el futuro es siempre un lugar al que queremos llegar.

La geografía profesional y el coronavirus

Hace unas semanas Gonzalo Prieto, de Geografía Infinita, me hizo llegar unas cuestiones relacionadas con la geografía profesional y el Covid-19 para unos artículos que iba a escribir. Parte de mis declaraciones aparecen en estos magníficos artículos junto a grandes geógrafos profesionales: el primero hablaba de “La geografía ante la crisis del coronavirus y el desconfinamiento” y el segundo ahondaba en la pregunta de ¿Una repoblación de la España vaciada tras el coronavirus?.

Le pedí permiso a Gonzalo para publicar el material en bruto de mi entrevista por si fuera de interés y el resultado lo comparto a continuación, agradeciéndole de nuevo el contar conmigo para estas cuestiones y todo el material tremendamente interesante de Geografía Infinita:

¿Crees que la figura profesional del geógrafo está siendo útil y reconocida en esta crisis?

Bueno, no más que anteriormente, es decir, el geógrafo tiene que ser proactivo y “venderse” el mismo, no esperar un reconocimiento social, así que, en este caso, sí se reconoce en la medida en que cada profesional indica que es geógrafo y lo que aporta en esta crisis. Y, desde luego, está siendo muy útil, sin la componente espacial no se puede entender esta crisis, sólo hay que ver que prácticamente todo lo que sale del Covid-19 lleva explícita o implícitamente un mapa para analizarlo y explicarlo.

¿De qué manera están aportando los profesionales de la Geografía durante esta crisis?

Mucho, muchísimo. Sin duda alguna esta crisis es una lección de geografía impresionante: una emergencia global (riesgos) que afecta a todos los países pero de distinta forma, cómo se gestiona (gobernanza), la clave en la movilidad, cómo afecta al mercado de trabajo y la economía, a qué sectores de población afecta más o menos, si los colectivos desfavorecidos tienen un impacto mayor, la relación con el cambio climático, la nueva educación, el teletrabajo, la gestión de recursos humanos, el suministro de recursos sanitarios, el comercio internacional, la geopolítica, etc. Y todo ello poniendo como foco el problema de la escala geográfica (desde la expansión de la pandemia, hasta la gestión de la desescalada), de lo global a lo local y viceversa y visualizándolo en mapa de todo tipo alimentados por datos geográficos obtenidos, algunos, a través de aplicaciones móviles geolocalizadas (y la gestión de la seguridad y la privacidad que ello acarrea). En fin, TODO ES GEOGRAFÍA, todo lo que he nombrado es la crisis y todo se estudia en la carrera de geografía, no sólo por separado, sino de forma holística. Los profesionales de la geografía somos los encargados de poner estos conocimientos al servicio de la sociedad para confrontar esta crisis.

¿Que papel juegan los SIG durante la crisis y después de la misma?

Es una herramienta esencial, aunque lo que se ven son mapas (algunos fascinantes, otros horripilantes) lo que hay detrás son capas de información superpuestas e interrelacionadas, es decir un SIG. Incluso en los modelos de Inteligencia Artificial se incorporan variables espaciales que permitan predecir el dónde. Otra cosa es que el GIS es de alguna forma un “comodity”, es decir, ya no hace falta estar diciendo que es la herramienta que hay detrás, al igual que cuando hablamos de gráficos no hace falta contar que detrás hay estadística. Son una realidad y una herramienta imprescindible para entender un mundo complejo como el actual.

¿Esta situación puede ser una oportunidad para la geografía?

Si me permites ser algo altivo puede ser una oportunidad para la sociedad que la geografía aporte sus soluciones. El problema de la geografía no es su función como ciencia, que está claramente demostrada y aceptada, sino su visualización en la sociedad y eso tiene un problema de tamaño (somos poca masa crítica) y otro de comunicación (no hay mentalidad de marketing). Si que es verdad que en algunas redes sociales como Twitter o Linkedin se ven cada vez más geógrafos que se dejan ver y es muy bueno, la geografía informal se está consolidando, también algunos organismos y universidades muestran sus capacidades en esta crisis, pero al final hay que llegar a los tomadores de decisiones para que sea visible nuestro trabajo.

¿Puede esta situación revertir algunas tendencias como la de la aglomeración urbana de la población?

Todos indica que si, pero mi intuición y cierto pesimismo existencial me dice que no. Es decir, dicen que la gente volverá a entornos rurales, que seremos más sostenibles, usaremos más la bici y comeremos comida sana…pero me parece más bien una burbuja de marketing (es como lo de la España vaciada, que se va a seguir vaciando por muchos planes e inversiones que se hagan). En primer lugar sólo lo sabremos con datos y con cierta distancia temporal, pero tenemos poco memoria colectiva e, igual que ahora la gente en Fase 1 parece que se le ha olvidado lo que hemos pasado, luego todo seguirá más o menos igual a nivel macro. No creo que esto haga que la gente salga de las aglomeraciones urbanas, en todo caso buscarán un chalet con piscina, igual que se seguirá despilfarrando dinero público, simplemente cambiará de manos y llevará una nueva campaña de marketing detrás.  Las dinámicas espaciales son muy fuertes y requieren de tiempo y, en este caso, tengo un punto determinista: hay cosas que transcienden al ser humano y la naturaleza, si algo tiene, son ciclos. En este caso estamos en un ciclo de aglomeración urbana y le sucederá otro contrario que lo equilibre, pero no sabemos cuándo ni dónde.

Hace unos meses contactaron conmigo desde la Revista Mapping, en la que tengo el honor de ser miembro de su consejo de redacción, porque estaban preparando un especial para conmemorar su número 2000 y estaban pidiendo a profesionales de diversas disciplinas que “hicieran una visión, desde su punto de vista y campo profesional, de donde estábamos hace 20 años, donde estamos ahora y donde estaremos posiblemente , bajo su punto de vista, los próximos 20 años”. Para ello pensé en realizar un breve recorrido cronológico por mi desarrollo como geógrafo y el de la propia geografía en su contexto temporal.

Ayer se publicó dicho número, el  Especial Mapping 200, Vol. 29 Núm. 200 (2020): MARZO-JUNIO 2020 que está disponible para su descarga en la propia web de Revista Mapping de forma totalmente gratuita, en conjunto o, por separado, cada uno de los 50 profesionales que han escrito, entre los que se encuentran buenos amigos como Jorge del Río (Orbemapa) o Antonio Prieto, entre otros, así como parte de la comunidad Geobloggers. Una gran oportunidad para tener una visión del estado actual de las Ciencias de la Tierra y de hacia dónde pueden avanzar.

Agradecer a Marta y Miguel Ángel que siempre me tengan en cuenta para estas iniciativas y, sobre todo, su generosidad a la hora de compartir información que considero muy relevante hoy en día para comprender lo que está sucediendo en este apasionante mundo de los mapas (y, por ende, a Juan Toro y Roberto Matellanes por ponerle sentido del humor y rigurosidad).

A continuación comparto mi artículo original y el texto del mismo:

Geografía 2020

Año 2020. Crisis del Covid-19. La geografía sigue siendo tan esencial como invisible en muchos ámbitos de la sociedad. El mundo ha cambiado y la geografía con él. De repente, los mapas lo invaden todo como forma de intentar ver qué sucede, alimentados por datos geolocalizados por todo el planeta. La geografía adquiere una importancia enorme, aunque siempre ha estado ahí, es ahora cuando aparece en los medios y es que, uno de los principales problemas de esta ciencia ha sido ese, aparecer, tener visibilidad, lo que implica reconocimiento: lo que no se comunica no existe.

LA GEOGRAFÍA EN EL FINAL DE UNA ERA: AÑO 1990

Hace 30 años comenzaba a perfilar lo que quería estudiar en la Universidad y valoraba muy seriamente la geografía, tras pensar también en filosofía y sociología. Al final me decanté por la geografía y fue una gran decisión, ya que, años después, se convirtió en mi profesión y en mi pasión. Cuando acabé la carrera, me dijeron que muy pocos podían trabajar profesionalmente como geógrafos mas allá de la educación en cualquier de sus vertientes, pero nunca he dejado de hacerlo. Entonces el mundo estaba lleno de ordena- dores personales, los móviles comenzaban a aparecer en escena, la tecnología ya estaba en la empresa y se imponía cada vez más en los hogares y en las personas. La formación seguía siendo muy similar a la del siglo pasado, con clases presenciales y conferencias magistrales. No había demasiados turistas en nuestras ciudades y los estudiantes erasmus comenzaban a verse con más asiduidad. La geografía profesional luchaba por hacerse un hueco en la sociedad poco a poco, conscientes de que constituíamos una masa critica muy pequeña, pero uniéndonos para defender nuestros derechos y comunicar nuestras aportaciones a la sociedad.

LA GEOGRAFÍA AL COMIENZO UNA NUEVA ERA: AÑO 2000

Hace 20 años, ya llevaba unos años ejerciendo de geógrafo profesional y como activista en el recién crea- do Colegio Profesional de Geógrafos con mi número 0147. Tras superar el supuesto apocalipsis informático del año 2000 que nunca llegó, entrábamos de lleno en una nueva era, con Internet como líder de la «Era de la Información» y enarbolando la bandera de las Nuevas Tecnologías en este nuevo campo de juego de al aldea global. Desde entonces, las cosas han sucedido con gran celeridad, tras el Internet de las páginas web, unidireccional (web 1.0.), llegó el de los blogs y las redes sociales (web 2.0.), bidireccional y conversacional, hasta llegar al de la inteligencia artificial (¿web 3.0.?), automatizado y conectado. Fue el comienzo de una era de Internet que ha tenido y tendrá un impacto profundo en la historia de la humanidad y donde la geotecnología se convertirá en una de las industrias más potentes del mundo. Hay que tener claro que estamos al comienzo de esta era y las generaciones futuras dispondrán de la suficiente perspectiva histórica como para valorar dicho impacto.

LA GEOGRAFÍA EN RED: AÑO 2010

Hace 10 años empecé a aparecer por las redes sociales, abrí un perfil de Twitter, un blog y comencé a desarrollar lo que sería mi marca personal, siempre con la geografía como bandera y realizando una labor divulgativa y comunicativa que me ha permitido acercarme y conversar con cientos de geógrafos del planeta, incorporando términos como geocomunicación, geografía informal y emprendedurismo. Estos diez últimos años he combinado mi labor como profesor asociado en la Universitat de València (que finalizó el pasado 2019) con la de consultor con diversos proyectos propios (actualmente en Play&go experience). Eso me ha hecho tener cierta equidistancia entre ambos mundos: aportar a la empresa el método científico, tan necesario, de la Universidad y, a ésta, el pragmatismo y marketing de la empresa privada aunque, he de reconocer, que es complejo nadar entre dos mundos en ocasiones tan separados por barreras invisibles.

LA GEOGRAFÍA EN EL CONTEXTO ACTUAL: AÑO 2020

Visto con la distancia que ofrece el presente, durante estos 30 años la geografía informal y la neogeografía (social) han avanzado enormemente como un complemento a la geografía académica y científica y, ambas, han evolucionado de forma divergente. La geografía sigue siendo una ciencia, pero depende desde dónde se analice su grado de evolución o disrupción es distinto. El problema no es que en la Universidad no se den contenidos aplicados al mundo empresarial, ni que en la em- presa se usen metodologías poco científicas, no es que la gente siga más los blogs que los artículos científicos, no es que Google indexe más que la más grande de las revistas, sino que no haya un análisis conjunto de todo ello. La vida es poliédrica, con muchas caras, visiones y percepciones y, por tanto, para acercarnos a la realidad e intentar objetivarla lo más posible, hemos de integrar to- das las visiones porque ninguna es la correcta y todas lo son integradas y complementadas. Al mismo tiempo, las profesiones se están desdibujando y la transversalidad en las ciencias es más necesaria que nunca: hoy en día un mapa lo hace igualmente un geomático o topógrafo, que un geógrafo, pero también un biólogo, un arquitecto, un periodista o una ciudadano con inquietudes. La riqueza viene dada por la integración de las Ciencias de la Tierra sin importar tanto etiquetas profesionales como hechos funcionales, no importa tanto el idear como el hacer, como se suele decir: no existe la profesión del futuro, sino el profesional del futuro.

LA GEOGRAFÍA DEL FUTURO: AÑO 2050

¿Y dentro de 30 años?. Si hoy en día el mundo no se parece mucho al de hace treinta años en muchos aspectos, el mundo de dentro de otros tantos años será muy distinto, ya que los cambios se aceleran de forma geométrica, multiplicados de forma exponencial e impactando de lleno en la sociedad. Estamos a las puertas de la 5a Revolución Industrial y en plena Crisis del Covid-19, que marcará un antes y un después en la historia de la humanidad y en el que los datos se han afianzado como la nueva energía que mueve el mundo, si se me permite el símil ni se crean ni se destruyen, sólo se transforman y todo se convierte en datos: somos los datos que generamos.

Recientemente se ha publicado una conferencia que di en el TEDxUPValència en la que, precisamente, me preguntaba «¿La geografía del futuro depende de la tecnología?». Y en ésta me planteaba que, si queremos saber cómo será el futuro de la geografía, debíamos imaginar cómo sería la geografía del futuro. Para ello exploraba 10 tecnologías: datos geolocalizados, localización Inteligente, Inteligencia Artificial, blockchain, Internet de las Cosas, 5G, realidad aumentada, realidad virtual, robots, chatbots. La respuesta a la pregunta de cuál será la geografía del futuro que daba es que la base de la geografía sigue siendo la misma: los ríos, las montañas y los países, nuestro querido planeta tierra, pero el futuro de la geografía dependerá del equilibrio entre lo físico y lo digital, entre personas y robots, entre emociones y algoritmos.

Me gustaría acabar esta reflexión precisamente con la frase que cerraba mi conferencia y que resume muy bien la evolución de mi querida profesión: la tecnología dice que estamos hechos de bits, pero la geografía nos dice que estamos hechos de lugares.

Por qué me gustan los mapas

Escribir un artículo de divulgación requiere tiempo y dedicación, pero, en ocasiones, me gusta escribir sobre cosas que me apetece contar, sin más pretensión que aportar mi visión sobre algún aspecto de mi vida profesional. La semana pasada estuve casi todo el día trabajando con unos mapas y, por la noche, me vino esta reflexión a la cabeza que quería compartir con quién la quiera leer.

Me gustan los mapas, aunque, como geógrafo, he de decir que no nos dedicamos sólo a hacer mapas, en realidad, para nosotros, son una herramienta de trabajo como puede ser la estadística, no son un fin en sí mismo. También es cierto que son una herramienta de comunicación en dos aspectos: en primer lugar, permiten mostrar de una forma muy visual y sencilla un trabajo geográfico complejo y, en segundo lugar, son la herramienta que une a las personas con el espacio en el que se mueven. Luego están los mapas como elemento artístico que también nos suele fascinar a los geógrafos, desde los primeros mapas sobre piedras hasta los mapas online que llevamos en los bolsillos dentro del móvil.

Pero mi reflexión no iba por aquí, cada vez estoy más pensativo (creo que se nota en mis últimas publicaciones) y más convencido de que no hay que buscar respuestas, sino saber formular bien las preguntas. Aunque no me dedico a hacer mapas, de vez en cuando “juego” con algunos mapas online, sin saber programar ni ser un experto en cartografía si que es verdad que tengo los fundamentos básicos que aprendí con los Sistemas de Información Geográfica (SIG) y que me sirven de base para muchos proyectos, tal y como le dije a una profesional en Linkedin, veo la vida en capas de información.

Un mapa es mucho más que una representación de la realidad, es todo un proceso en el que se ha de identificar qué se quiere mostrar, obtener la información de la realidad digitalizada (o digitalizarla, en su caso), organizar dicha información, gestionarla y analizarla para obtener información relevante y, finalmente, mostrarla de la mejor forma posible centrándose en lo importante y teniendo en cuenta el diseño y la usabilidad. Al final, un mapa es en sí mismo un sistema abierto, con una serie de entradas (inputs) de información geolocalizada, una gestión de ésta mediante las matemáticas y una salida gráfica (output).

Volviendo al comienzo del post, ayer me di cuenta que, lo me gusta de los mapas es que generan preguntas de forma constante, me hacen pensar, provocan curiosidad e interés por obtener respuestas. Pienso en qué variables son mejores para utilizar, como puedo cruzar esas variables con otras, interpretar los resultados, plasmarlo de una forma útil para que lo pueda interpretar cualquier persona. Porque los mapas son un lenguaje en sí mismo, como la música, como las matemáticas, como la pintura.

Además, en muchas ocasiones uno se encuentra con problemas que no sabe resolver y se hace preguntas de por qué sucede esto o aquello, investiga cómo se podría solucionar y, si lo logra, qué sacrificios debe hacer el mapa, porque no siempre se puede mostrar lo que uno quiere. Y así pasa el tiempo, mucho tiempo, cruzando capas de información, cambiando colores, probando soluciones, borrando, rehaciendo, creando.

Me gustan los mapas porque me cuentan historias, me permiten hablar con quien los lee sin estar presente, puedo ser tan atrevido como para intentar predecir el futuro, reducen la realidad a lo realmente esencial que pueda ser plasmado y, al fin y al cabo, nos permiten encontrar nuestro lugar en el mundo.

Un geógrafo nunca deja de enseñar y de aprender, la curiosidad es la clave de la ciencia, el querer conocer y yo, como geógrafo, tengo la suerte de poder enseñar e intentar fomentar dicha curiosidad sobre la relación entre el ser humano y su entorno, al tiempo que no dejo de aprender y estudiar día a día.

Cuando empecé a escribir este post estaba sentado en la mesa de una de las aulas de la Universitat de València en la que he dado clases durante 9 años. Por aquel entonces dejé un puesto (no fijo, pero renovable anualmente) en un ayuntamiento como Agente de Empleo y Desarrollo Local, para venir a dar clase por una cuarta parte de mi nómina y en ningún momento me he arrepentido.

En realidad he sido profesor toda mi vida, mis padres lo son ambos y de pequeño siempre me decían “¿de mayor serás profesor no?” y yo decía que no, que jamás, pero con 22 años y recién acabada la carrera surgió la oportunidad de dar clases en unas Aulas de la 3ª edad (ahora Universidad de la Experiencia, que es lo mismo, pero con eufemismos y palabras políticamente correctas) y, desde entonces, no he parado de enseñar.

Además de dar clases, siempre he compatibilizado mi tarea con la de geógrafo y consultor, eso tiene la parte positiva de tener dos visiones complementarias: en la Universidad aportaba mi experiencia y practicidad empresarial y en el mercado aportaba las metodologías y el método científico de la academia. Pero también es verdad que me ha implicado un doble esfuerzo, dos trabajos al mismo tiempo.

La Universidad es otro mundo y no lo digo en sentido negativo ni positivo, sino objetivo, es otro mundo. Es una organización que se rige unas reglas específicas y que es necesario conocer. Quizás por ello, desde fuera, ofrezca una percepción distorsionada: entre la gente que se deja deslumbrar por la marca como si fuéramos dioses, hasta la gente que la desprecia como arcaica como si fuéramos demonios. Ni lo uno ni lo otro, o ambas cosas, pero en el equilibrio está todo.

Tener un puesto fijo en la Universidad no es fácil (como en otros tantos sitios), yo he estado 9 años de profesor asociado, estos últimos cobrando 356,83 € y pagando como cuota de autónomo (imprescindible para ser asociado) 364,22 €. Aunque si bien es cierto que no es mi única actividad, podría decirse que pago 7,39€ por trabajar en la Universidad lo que es, desde un punto de vista meramente económico, insostenible. No voy a hablar de culpas ni quejarme, es una situación que he asumido voluntariamente durante 9 años y nadie me ha obligado a nada, al contrario, agradecido de poder haber trabajado aquí…hasta ahora

Este año han cambiado mis prioridades, por 1ª vez estoy centrado en un solo proyecto al 100%, Play&go experience, donde compatibilizo las tareas de marketing con las comerciales en el área de turismo y los análisis de localización inteligente o geomarketing que, humildemente, vamos desarrollando poco a poco. A nivel personal he sido padre por tercera vez y esa felicidad lo cambia todo.

Supongo que la edad también es un elemento a tener en cuenta, mis 45 años es ese momento de tu vida en que estás estable y relativamente tranquilo, donde sabes que el mundo es líquido y todo puede cambiar en cualquier momento.

En definitiva, hace unos meses decidí dejar voluntariamente la Universidad, ese tiempo extra que desarrollaba además de mi trabajo principal ahora lo voy a dedicar a mi familia, que al fin y al cabo es la cosa más importante de mi vida (ya se sabe que las cosas importantes de la vida no son cosas). Creo que lo hice bien, como se deben hacer las cosas, avisando con mucho tiempo de antelación, preparando mi salida, asumiendo los trabajos para cerrarlo todo y salir por la puerta igual que entré, con la cabeza bien alta.

Me consta que hay gente que valora mi paso por la Universidad, compañeros que reconocen mi aportación desde “aquí fuera”, desde el mundo empresarial y como activista de la geografía profesional, que he intentado llevar por todas partes a través de Internet. También me consta que hay otros que no me soportan o me desprecian. Si no das que hablar es que lo que haces no tiene demasiado sentido. En cualquier caso, me quedo con la parte media de la campana de Gaoss: ni trolls ni fans, un montón de gente a la que he intentado ayudar estos nueve años, cientos de alumnos a los que he intentado dar una visión realista de este mundo cambiante y apasionante al que se van a enfrentar.

Seguiré con algunas charlas en universidades de toda España, seguiré investigando y publicando artículos, seguiré haciendo libros, porque es algo que me encanta y quiero pensar que algo aporta, pero sin la presión de publicar en revistas que indexen ni cumpliendo unos parámetros, sino de forma más libre, el sueño de cualquiera: escribir por el mero placer de hacerlo, compartir el conocimiento, debatir.

No voy a criticar a la que ha sido mi casa (horterada de frase, por cierto) durante tanto tiempo, porque sería una falta de respeto a los profesionales que han sido mis compañeros hasta ahora, pero sí me llama la atención ver en el laberinto en que se ha metido la investigación científica y universitaria: sólo importa publicar en revistas o editoriales de impacto, que puntúen mucho y éstas, a su vez, cobran por publicar. Para explicarlo a los externos a la Universidad: para publicar no sólo has de investigar y generar conocimiento, sino que además lo regalas y pagas para que aparezca en esas revistas que puntúan mucho y leen pocos (en términos de cantidad, no de calidad).

Y si publicas en congresos u otras instancias las actas acaban generando un enorme pdf que se presenta unos días mediante comunicaciones (a veces ni eso) y se queda ahí, en la nube, sin que la gente se dé cuenta del potencial de talento y el conocimiento acumulado que se pierde.

La gente cree que es muy fácil entrar en la Universidad y no lo es, hay que tener el título de Doctor (a mi me costó 7 años), después tener un Currículum Vitae con publicaciones bien puntuadas, estancias en el extranjero, tareas de gestión en la propia organización, cursos impartidos y recibidos, idiomas, etc. Con eso solicitas a un organismo certificador, la ANECA, que te habilite para ser, por ejemplo ayudante Doctor. Meses después, en caso de que así sea, tienes que esperar en cola a que en tu departamento se dé la posibilidad de que salga una plaza como ayudante Doctor, por un periodo normalmente de un año renovable, por un sueldo bastante humilde. Después hay que esperar a que haya jubilaciones o bajas, pero muchas veces no se cubren con nuevos profesores, sino con asociados, es decir, un catedrático equivale a 3 asociados. Como ejemplo, la gente que se licenció conmigo tardó unos 20 años de media en obtener su plaza.

Así que sí, dejo la Universidad y sigo mi camino, quizás vuelva (no digo que no), porque el mercado es incierto, pero de momento el ser capaz de reducir mis proyectos al mínimo (en cuanto a cantidad) y liberarme no sólo de clases, sino de tutorías, correcciones, prácticas, trabajos fin de carrera y prácticas (que van en el sueldo, por cierto), me permiten estar en un modo más zen, focalizar mucho más mi trabajo, ser más eficiente pero, sobre todo, disfrutar de cómo crecen mis hijos y poder jugar con ellos.

El pasado ha sido duro, pero o se triunfa o se aprende y yo he aprendido mucho, el futuro está por llegar, así que me quedo con el presente. Gracias a todos los que me han acompañado en esta etapa de mi vida, a compañeros y a alumnos, sigo mi camino, volveremos a cruzarnos en el mapa de la formación, un geógrafo nunca deja de enseñar y de aprender, porque todo sucede en algún lugar.

Un geógrafo que nunca deja de enseñar y de aprender

Sobre mapas y cartografía

Hace unos días se puso en contacto conmigo, a través de este blog, la periodista Sandra Sánchez, para hacerme una entrevista sobre los mapas y la cartografía. Junto a muchas otras opciones de profesionales publicó el artículo con el provocador título de “Ser cartógrafo en un mundo ya cartografiado: así muere la profesión en plena edad de oro del mapa”.

Como en éste aparecen algunas pinceladas de la entrevista, la publico aquí completa (con permiso de la periodista, naturalmente), porque considero que puede resultar interesante mostrar mi opinión sobre algunos aspectos vinculados con esta “edad de oro” de los mapas y la cartografía en la que estamos viviendo, aunque siempre teniendo en cuenta que la cartografía es una herramienta que utiliza la geografía para analizar y gestionar el territorio. Agradecer de nuevo a Sandra que contara conmigo y de haber conseguido reactivar un debate siempre actual y necesario.

– ¿Qué es para ti un mapa? ¿Para qué sirven? ¿Qué utilidades tienen…? 

Un mapa es una representación de la realidad, una proyección de la misma que sirve para conocer nuestro entorno. Las utilidades son múltiples, desde saber dónde estamos, a guiarnos por el territorio, planificar las ciudades, que nuestro desarrollo sea sostenible, localizar recursos, planificar actuaciones, hacer previsiones, etc.

– ¿Cómo ha ayudado a la cartografía el avance de la tecnología? 

La expansión del ser humano en el planeta Tierra se ha realizado gracias a la tecnología desde que se empezó a usar el sílex como herramienta hasta los satélites de la actualidad. Las primeras civilizaciones siempre han realizado representaciones del espacio que ayudaba a, por ejemplo, la navegación y con ello al comercio. La exploración del planeta Tierra está indiscutiblemente unida a los mapas.

– ¿Tienen los mapas ahora más relevancia que en la antigüedad?

No, tienen la misma, pero ahora se tiene más acceso a los mismos, antiguamente sólo los cartógrafos hacían mapas, hoy en día cualquier persona puede realizarlos, es lo que llamamos neogeografía. En estos momentos hay que diferenciar claramente los mapas topográficos, que siguen siendo realizados por profesionales, de los mapas temáticos, que pueden ser realizados por cualquier ciudadano.

– ¿Cuál es la diferencia entre los mapas de antes y los de ahora?

En mi charla de TEDx Alcoi hablé de diferencias entre los mapas de antes y los de ahora en cinco puntos, aunque hay que indicar que se trata de una visión personal en la que “juego” con contrarios, ya que la realidad tiene múltiples visiones. Por tanto, no se trata de indicar las diferencias desde un punto de vista científico sino desde un punto de vista de la comunicación, de expresar cómo ha cambiado todo.

1.- De la representación a la realidad: antes, los mapas eran una representación gráfica del lugar donde estábamos, una interpretación de la realidad. Ahora, los nuevos mapas no son representación, son la propia realidad, el lugar donde estamos.

2.- De lo simple a lo complejo: antes, los mapas tendían a la simplificación, a reducir una realidad compleja en dos dimensiones, en puntos, líneas y polígonos. Ahora los nuevos mapas tienden a la complejidad, reproducen la realidad y además le incorporan más capas de información digitales.

3.- De lo general a lo particular: antes los mapas eran algo objetivo porque buscaban un modelo general con ríos, montañas o comercios. Ahora, los mapas son subjetivos porque se adaptan a tu modelo personal. Antes en una ciudad teníamos 200 cosas para ver, ahora sólo aparecen los sitios que tenemos alrededor y que nos pueden gustar.

4.- De lo oficial a lo colaborativo: antes los mapas los hacían los gobiernos o las grandes empresas con grandes presupuestos, ahora los hacen las personas de forma altruista y los comparten de forma libre por la red como en Openstreetmap, el mayor mapa colaborativo de la historia

5.- De lo racional a lo emocional: antes los mapas eran algo abstracto, racional, pretendían entender el mundo. Ahora los nuevos mapas son algo concreto, emocional porque la relación con su entorno depende de cada persona y nos permite sentir el mundo.

– ¿Estamos en un buen momento para la cartografía? 

Estamos en el mejor momento porque hay todo tipo de herramientas para generar mapas, desde las más sencillas hasta las tecnologías geoespaciales más complejas. Hay dos hechos que apoyan esta “edad de oro” de la cartografía: la capacidad de conectar todo gracias a Internet y a los dispositivos móviles, y la capacidad de compartir toda esa información en todo el planeta. De este modo, nos encontramos en un mundo donde se generan multitud de datos cada minuto, muchos de ellos son geolocalizados y transformados en información geográfica y, a través de su análisis, se convierten en conocimiento. Los mapas siguen siendo las herramientas que permiten encontrar nuestro lugar en el mundo.

 

 

 

Un geógrafo en el territorio red, conferencia en Granada

“Un geógrafo en el territorio red: aplicaciones en geolocalización y geomarketing”, este es el título de la conferencia que daré el próximo Jueves, 26 de Enero, a las 17:00 horas, en la Sala de Informática del CSIRC, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Granada, organizado por el Máster en Análisis y Gestión del Territorio: Planificación, gobernanza y liderazgo territorial. Muchas gracias al Máster y a Francisco Antonio Navarro Valverde y José Luis Martinez por la invitación, encantado de volver a Granada a hablar de mi profesión y mi pasión.

welcome-to-geography-1-638Wellcome to geography

You are a geographer!

Your mission is to inspire the world to think a litlle bit different

Now go& do it

Comparto esta presentación del geógrafo inglés Simon Jones sobre la geografía muy sencilla pero visualmente muy potente.